reseña

Pedrestre reseña de El capital en el siglo XXI

Bueno, pues mes y medio me ha costado el jodio.

Creía que no tardaría tanto. De hecho, no es un libro dificil ni especialmente denso, y está escrito de manera digna. Quitando cierto vocabulario y alguna expresión llamativa, apenas se nota que es una traducción sudamericana. Tal y como afirma el autor, es fácil de seguir incluso para legos en economía como yo. Pero siendo como es un libro de tesis, es inevitablemente pesado en muchos tramos, especialmente cuando se enfrasca en explicar y desgranar las diferentes series históricas de datos en las que se apoya.

Así pues, comentemos el libro. Lo primero: creo que la edición pide tapa dura. Reconozco que me gustan el papel, mate y muy levemente amarillento; la tipografía, el tamaño de letra y el interlineado compacto. La página es de lectura cómoda, quizá un pelín grande, pero tienes que andar pendiente de no abrir el libro demasiado, para que no se quede el lomo doblado, lo que es un engorro. Y por el tipo de libro que es, dudo que hubieran afectado a las ventas los 2/3€ extra – de 29 que vale a 32-33€ – que supone el cartoné.

En cuanto a su contenido, bien. La tesis principal del libro es que a largo plazo, y exceptuando periodos puntuales en países vinculados a procesos de recuperación o de convergencia, como la Europa continental en la década de los años cincuenta o China hoy, la tasa promedio de rendimiento del capital r es sensiblemente superior a la tasa de crecimiento promedio del ingreso y la producción g. Esto genera una dinámica de aumento de las desigualdades mediante la concentración de capitales: una vez constituido, el capital se repoduce solo, y a mayor velocidad según mas grande se vaya haciendo. A largo plazo y salvo que se le ponga remedio mediante acciones políticas, nos lleva a una sociedad de rentistas como la del siglo XIX. Solo el terremoto causado por las dos guerras mundiales ha volteado este equilibrio en los dos últimos siglos, pero nos vamos acercando a los valores estadísticos de capital/ingresos del trabajo  y % del capital en manos del 1% mas rico de la belle époque. Esta dinámica no se puede romper liberalizando aún mas la economía y perfeccionando el acceso y el funcionamiento de los mercados, ya que la desigualdad r>g es parte intrínseca del funcionamiento del modelo económico capitalista.

Para detener el aumento continuado de las desigualdades que produce mecánicamente el modelo económico capitalista, el autor propone:

– Retornar al impuesto cuasiconfiscatorio, del 70 – 80% sobre los ingresos absurdamente elevados, superiores a los dos – tres millones de euros anuales. Tal y como estaba en los años cincuenta y sesenta en todos los paises occidentales. La idea es desincentivar el crecimiento exponencial de los salarios de los superejecutivos, que el autor sostiene que no están vinculados a aumentos de la productividad o del beneficio de las empresas ni mucho menos equivalentes, sino mas bien a una sofisticada captura de rentas por parte de unas élites en proceso de hacerse hereditarias y no meritocráticas, y que no son útiles para la economía en su conjunto.

– Establecer un impuesto fuerte y progresivo de hasta el 10% anual para las mayores fortunas, sobre el capital. Para detener el crecimiento de las desigualdades patrimoniales globales, y poder financiar las inversiones en educación y bienestar social de los estados sin tener que aumentar la carga impositiva a las clases medias, o sin tener que incurrir en déficits presupuestarios que vayan engordando las deudas públicas, haciendo a los estados cada vez mas dependientes de los mercados de deuda.

Y ahora, mi opinión. Soy incapaz de discernir si las series de datos que presenta han sido “arregladas” (o hasta que punto lo ha hecho) para que encajen con su tesis; ya que ni he buceado entre los anexos técnicos online del libro, no tengo los conocimientos suficientes como para encontrar esos “arreglos”, si los hubiera  (Sala y Martí y Varoufakis  entre otros economistas, ponen en duda los datos de Pikkety de crecimiento de la relación capital/ingreso en los últimos treinta años, desde caminos y por motivos diferentes, así que algo habrá). El impuesto directo sobre el capital (y no solo sobre el rendimiento de este) creo que es una idea poderosa, aunque utópica – ya que requiere una coordinación internacional mucho mayor que la actual – y tal y como la plantea Pikkety,  sumada a impuestos marginales sobre el ingreso tan elevados, posiblemente demasiado agresiva: probablemente, sería mas fácil su implantación en una versión bastante suavizada. En todo caso, la de Pikkety me ha resultado una argumentación razonablemente sólida, quizá porque no soy economista, y me muevo en unos parámetros ideológicos cercanos a los del autor.

Por lo demás, un libro necesario. Pone en el debate público el problema de la desigualdad, y no solo el de la “desigualdad de oportunidades”, demuestra que desde la izquierda, o el centroizquierda si se prefiere, se puede seguir haciendo o proponiendo políticas “duras”, y no solo hablar del matrimonio homosexual y similares (que no digo que no sean temas importantes, pero…), y que se puede hacer desde el rigor y el empirismo, y no solo desde el sentimentalismo. O como dice el autor, “negarse a usar cifras rara vez favorece a los mas pobres”

Otro dia mas.

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Lecturas 2014

Aquí va el resumen con las lecturas del año. He estado flojo: mucha carga de trabajo, y sobre todo, muchas horas de lectura restadas por el Fifa 14. Solo han caido 27 libros; entre ellos hay tres cómics, y bastante lectura de evasión sin pretensiones: Lindsay davids, Cornwell, Michael Connelly, Donna León… Una sola novela de verdad potente – y bueno, Sandman, que es una maravilla, pero fácil, sin complicaciones – , y aunque la acompañan cuatro buenos ensayos y un puñadito de buenas novelas, completan un año bastante pobre. De lo malo malo, solo me he cruzado con dos libros auténticamente flojos…

Propósito de año nuevo: el año que viene en esta fecha, el post “lecturas 2015” incluye por lo menos 35 muescas.

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AÑO 2014

– Los crímenes de Ardeshir Villa, Kalpana Swaminathan, ed. Siruela. Un policiaco de mas de trescientas páginas en el que no hay un muerto hasta la página 240. Si, es lo que sospechais: hay un montón indecente de relleno insustancial, tanto que a ratos, parece una novelita rosa. Y si, las últimas páginas son correctas (que no mas) aunque artificiosas y brutalmente manipuladas para que encaje la trama, pero para llegar hasta aquí, hay que penar por mas de 200 páginas de cháchara insustancial que pretende ser constantemente ingeniosa e irónica, y solo en contadas ocasiones consigue sonar fresca. Si al menos nos interesáramos por los personajes… Pero tampoco: en ningún momento consigue la autora arrancarnos la sospecha de que son simples instrumentos para que exista un crimen y su resolución, sin vida propia detrás de la novela. Ayuda mucho lo artificial  y poco creible de la trama – mención especial a cierto cocinero mágico, capaz de cocinar cincuenta o sesenta platos distintos a la perfección, el solo, en el transcurso de tres dias – y lo unidimensionales y exagerados que son varios de los personajes, rayando en lo caricaturesco. Y si, ya sé que es Bombay, pero ni con esas. Vamos, que no me ha gustado…

– El dilema de España, luis Garicano, ed. debate. Preciso, con un tono como de clase magistral, en ningún momento se va por las ramas ni se pierde ni en disgresiones o anédtotas, ni en los detalles técnicos de sus propuestas. Como una flecha hacia el blanco: recto y sin rodeos. Gracias a esto, ees bastante corto: se queda en 180 páginas de letra y márgenes generosos. Con respecto al contenido: Gaqricano de lo que sabe, sabe, y no se casa con nadie, y hay poco que discutirle.En lo que sabe menos, o de una manera mas general o tangencial, hay algo mas de  relleno ideológico, de lugares comunes del buenismo liberaloide, y alguna afirmación bastante errónea. Con todo, ya podríamos tener mas tipos del talante y la solvencia intelectual de este entre los cuadros del PP (y si me apuran, entre los cuadros del PSOE o de Podemos)

– Una conjura en Hispania, Lindsay Davids, ed. Edhasa. Las virtudes de siempre: entretenido, ingenioso, personajes adorables, parece mas una sátira de la sociedad actual que una recreación de época, aunque muchísimos detalles están muy trabajados. Junto con ültimo acto en Palmira, de los que mas me han gustado de la serie

– El canguro alcohólico. Relatos humorísticos de la Australia profunda, Kenneth Cook, ed. Sajalín. Me he reido, con algunos relatos mucho. Divertidísima la descripcción que nos hace del Outback australiano – el abrasador desierto que es todo el interior de este continente – en el que el tiempo se mide en latas de cerveza (bebidas), el deporte nacional es el “two – up” (apostar a cara o cruz con dos monedas), el porcentaje de chalados es mucho mayor que el de cualquier otro lugar del planetay los animales son sin excepción violentos, viles y malvados. Altamente recomendable.

– La belleza y el dolor de la batalla, Peter Englund, ed. Roca. Un gran libro, que te mete de lleno en el dia a dia del frente en la primera guerra mundial. Quizá haya reseña.

Como he tenido olvidado el blog, en cursiva van enumerados los libros que recuerdo ahora mismo haber leido entre Junio y Noviembre. No van en orden cronológico.

La canción de la espada (Serie viquingos, sajones y normandos) – Bernard Cornwell. Terriblemente entretenido, como de costumbre. Acción, acción, acción y mas acción. Razonablemente realista, si obviamos el que Ultred se salve sin un rasguño de prácticamente todas las batallas documentadas de la época, y de unas cuantas mas, surgidas de la imaginación del autor. Aunque en esta novela de la serie no es lo que mas destaca, la recreación de Cornwell del siglo VIII en las islas británicas  es fascinante.

1914. De la paz a la guerra – Margaret MacMillan. Tremendo ensayo – tocho en los que se repasan los hechos que llevaron, desde 1900 hasta 1914, a la progresiva fractura de la europa de la época en dos bloques antagónicos, y como el sucesivo aumento de las tensiones entre ellos, unos cuantos factores sociológicos clave, como el auge del militarismo, el imperialismo y del nacionalismo mas rancio, así como la falta de imaginación para preveer lo destructiva y brutal que ppodía llegar a ser una guerra general gracias a las nuevas tecnologúias que ponía a disposición de los contendientes la revolución industrial, y la falta de caracter y personalidad suficiente entre los líderes de la época para resistirse a la marea belicista, acabaron llevando a Europa a la primera guerra mundial. Fascinante, netre otras cosas, por lo cercana, y a la vez totalmente alienígena, que resulta la europa del princiios del siglo XX vista con los ojos del siglo XXI.

Delicioso suicidio en grupo – Arto Passilina. Divertido, pero algo menos divertido de lo que me esperaba. En todo caso, una novela muy bien resuelta y escrita con mala baba. Me ha resultado brillante en su primera mitad, y he tenido la sensación de que va perdiendo fuelle según van cayendo las páginas

Los surcos del azar – Paco Roca. Irregular. Brillante y necesario cuando se centra en las andanzas de la novena, historia tristemente desconocida en nuestro país, verdaderos héroes de guerra que insertos en la división Leclerc fueron la primera unidad aliada en entrar en el París ocupado en agosto de 1944. Me resulta mucho mas blanditas y tópicas las páginas dedicadas a contarnos la entrevista que tiene el propio Paco Roca con el protagonista, ya anciano, y como va transformándose a los ojos de su vecino, que asiste a las entrevistas, de un viejo amargado y cascarrabias a un héroe de guerra. Aunque ete tratamiento metaficcional de la historia pueda considerarse una metáfora del olvido al que ha sido sometida en España (y en Francia) esta parte de nuestra historia, y su tardío reconocimiento.

La urna rota, Politikón, ed. debate. Tan interesante como su blog. Una ventana abierta a la complejidad de la política, lleno de claroscuros y de pragmatismo, y alejado de la demagogia, del dogmatismo y de las exigencias de unicornios presentes en muchos movimientos de protesta (y en buena parte de las izquierdas) actuales: Lejos de pontificar, procuran presentar los pros y los contras de las propuestas de regeneración democrática que tanto ellos como otros colectivos han venido haciendo en los últimos tiempos. Hay mucha mas política que economía, por otra parte (como corresponde al perfl de los escritores, sociólogos y/o politólogos en su mayor parte)

Arrugas – Paco Roca. Absolutamente magnífico, una descripción absolutamente realista, y a ratos desgarradora, de, por un lado, la soledad y desamparo al que se ven abocados los viejos en nuestro sistema – abandonados por sus hijos en residencias  que funcionan como almacenes de persnas, para que no estorben ni molesten ni estropeen la vista – por un lado, y la destrucción física y mental que causa el alfeizmer, por el otro. 

Capitanes intrépidos – Richard Kipling. Es una ngran novela..,. del siglo XIX. Muy candorosa leida hoy dia, aunque destaca la estupenda recreación (algo idealizada, pero bueno) de la vida en el mar.

He terminado Sandman (volumenes VI y VII de la edición en tapa dura de Planeta) – Neil Gaiman. Una obra maestra.

Sukkand Island, David Vann. Novela dura, glacial como sus paisajes y como el interior de sus protagonistas. El punto de inflexión de la novela es brutal, verosímil, y además, consiguió que me pillara totalmente desprevenido.

El oro de Poseidón, Último acto en Palmira, Tiempo para escapar (Serie Marco Didio Falco) – Lindsey Davids. Con los ingredientes de siempre: Una Roma que funciona casi mas como sátira del presente que como recreación histórica, muchísima ironía y diálogos afilados y chispeantes, y dos personajes protagonistas – y sus respectivas familias – de los que te encariñas irremediablemente.

Los últimos – Juan Carlos Marquez. Floja con ganas. Ni siquiera logra salvarse como ejercicio de estilo. Como ciencia ficción, desde luego, no funciona: esta requiere una buena dosis de coherencia interna de la trama, no vale con ir poniendo una encima de otra todas las ocurrencias – Muchas de ellas, sospechosas de ser fruto del fusilamiento de entre otras, La carretera de Mccarty, o Soy Leyenda – que te van pasando por la mente. Como gamberrada no me hace gracia, y si resulta que se trata de una gran metáfora de algo superprofundo sobre la condición humana, yo no lo he pillado, la verdad sea dicha

La cuenta atrás – Alan Weismann. Un ensayo divulgativo sobre los problemas ecológicos que causa la superpoblación humana, y que deberíamos estar haciendo para evitarlo: El autor aboga por una mezcla de programas muy potentes de planificación familiar, de concienciación de los problemas de superpoblación para frenar la querencia natural a tener muchos hijos, y la plena emancipación de la mujer, ya que a mayor grado de educación y de intregración de esta en el mundo laboral, menores índices de natalidad. En apariencia es riguroso. Muy interesante.

 – Viaje al fin de la noche, Louis-Ferdinard Céline, ed. Edhasa pocket. Una novela durísima, escrita en estado de gracia, profundamente perturbadora por lo amarga y agria: Ausente de prácticamente todas sus páginas “lo que haría a un hombre mas grande que su simple vida, el amor por la vida de los demás”,  la novela destila el resentimiento y el odio mezquino de su protagonista (del propio escritor) contra todo y todos, especialmente contra su propia mediocridad. No es una novela para disfrutar, y ni si quiera estoy seguro de que me haya gustado. En cambio, ha conseguido abrumarme en muchos momentos, y perturbarme durante toda la lectura.

– Muerto el perro…, Carlos Salem, ed. Navona. Con lo que me han gustado algunas de las novelas y de los relatos de Salem, esta ha resultado ser lo mas flojo que le he leido: mucho tópico, la trama y bastantes personajes cogidos por los pelos, demasiado reciclaje del “universo salem” que aparenta ser mas relleno o falta de ideas que otra cosa, un final forzado, con un deux ex machina que chirría cosa mala, y muy poco, apenas chispazos, de la poesía tabernaria y cazallera que le caracteriza, y tanto me gustó en otros libros suyos. Bueno, un tropiezo lo tiene cualquiera…

– Juliano el apóstata, Gore Vidal, ed. Círculo de lectores. Con este tipo de novelas, es, en el fondo, con las que mas disfruto: sólida, sin alardes pero bien escrita, magníficamente documentada – práctimente todos los personajes que aparecen en la novela son históricos, así como casi todo lo que se narra – es un magnífico estudio sobre la figura de Juliano y el zelgeist de su época: un momento en el que el cristianismo, fagocitando tanto la base cultural helenística, como diferentes ritos paganos que acabaron incorporados a su corpus dogmático, se imponía ya como religión dominante, en un imperio romano que aunque todavía poderoso, daba ya muestras de parálisis y de agotamiento, y empezaba a acercarse a su final. Altamente recomendable.

– El vuelo del ángel, Michael Connelly, ed. Zeta. Un policiaco mas. Como otros muchos, un buen entretenimiento, con sus pinceladas de crítica social ligera, que se lee fácil y no deja demasiado poso después.

– Breviario de mitología clásica, Michael Kölmeier, ed. Edhasa. Quizá por estar destinado mas bien a un público adolescente, me ha resultado algo simplón. Aunque es verdad que para quien no haya tenido contacto con la mitología grecoromana, y no quiera complicarse la vida con un texto demasiado complejo, es una buena opción para una primera toma de contacto.

– Bloody Miami, Tom Wolfe, ed. Anagrama. Tan incisivo y ácido como de costumbre, Tom Wolfe disecciona y satiriza el ecosistema de Miami y a sus habitantes, en el que a lo que parece, cada grupo étnico y cada clase social odia desaforadamente al resto. Es mas irregular que otras novelas suyas: contiene tanto momentos increiblemente brillantes – todo lo relacionado con el mercadeo del Arte – como algún personaje que de tanto cargar las tintas, no resulta del todo creible (aunque quizá los estudios de enfermería sean menos exigentes en el lado americano del Atlántico)

– El puente de san Luis Rey, Thorthorn Wilder, ed. Edhasa. Una novela corta, pero magnífica. Estructurada en cuatro relatos cortos en los que se narran cuatro vidas a las que solo las une el haber acabado en el mismo momento (con la caida del puente de San Luis Rey, en el perú del siglo XVII). Profunda, deliciosa, sutil, la novela nos muestra como el amor (en sus distintas formas) es uno de los motores que nos hace avanzar en la vida, y lo único de nosotros que trasciende.

– Pruebas falsas, Donna León, ed. Booket. Un buen policiaco, y todo un despliegue de oficio de escritor. Sin el carisma de su compatriota Montalvano, o la profundidad psicológica de un Wallander, el comisario Brunetti tiene la suficiente personalidad como para zafarse de ser un policía random cualquiera.

Una crítica destructiva de Los crímenes de Adhesir Villa (Kalpana Swaminathan, ed. Siruela)

Sé que antes de dedicar unas lineas a destrozar sin misericordia una obra artística todos deberíamos pararnos a recordar las palabras de Anton Ego:”las criticas destructivas son divertidas de escribir y de leer. Pero la verdad que todo crítico debe afrontar, tarde o temprano, es que cualquier creación, por mediocre que esta sea, tiene mas sentido que la crítica en la que la tachamos de basura”

Pero que leches, si no me lee nadie! y mucho menos, una crítica de un libro del pleistoceno (la novela es del 2006, y la publicó Siruela en 2009) que hoy dia no es mas que un renglón en el catálogo de la editorial! (eso, si no se ha descatalogado ya)

Así que vamos a ello.

Los crímenes de Adhesir Villa (Kalpana Swaminathan, ed. Siruela) me ha parecido un mal libro

1. Porque el único motivo que me hizo llegar hasta la página 250 de 320 que tiene es la contraportada: ahí decía que era un policiaco, y que había un par de asesinatos. Sin tapas, lo hubiera dejado a la mitad seguro.

2. Casi todo lo que hay en las primeras 250 páginas es relleno insustancial. Presentaciones de personajes que no consiguen importarme un pimiento, problemitas existenciales de la narradora y un amago de trama de gustarse mucho entre ella y otro de los personajes, con bastante poca chicha; un mucho de descripción de platos de cocina típicos indios, y un mucho de intento de la escritora por ser ingeniosa. Sin conseguirlo, normalmente,

5. aunque intentando hacerse notar en todo momento, mediante una voz que constantemente quiere ser irónica, y graciosa, y fresca. A mí, que cada vez me gustan mas los escritores que escriben sin demasiados adornos o florituras, me parece que esto o lo haces MUY bien (y no es fácil) o termina dejando la impresión de recurso de escritor mediocre, que resulta cansino mas allá de la distancia “artículo de blog”: 1500 – 2000 palabras.

4. Nada en la novela es natural o fluye. Parte del problema es de estructura: la autora monta un enigma de habitación cerrada donde la gracia consiste en encontrar al asesino, que necesariamente está en la habitación. El trozo policiaco en sí (las últimas 70 páginas, mas o menos) no está mal, hubiera encajado bien como relato corto, o nouvelle, un mero juego de ingenio. Lo que hacía Agatha Cristie, para entendernos. Pero la autora se empeña en hacer de ello una novela. Y pasa que tiene que llenar las 200 páginas extra que tiene el libro con algo, y estas no funcionan porque

4.1. los personajes que deberían sostener el libro hasta que llega el crimen son planos como una tabla y unidimensionales, prácticamente caricaturas; o están puestos ahí solo para que puedan hacer esto o lo otro que hace falta para que haya una después un crimen que desentrañar.

4.2. Demasiadas cosas pasan solo porque la escritora necesita que pasen para que haya un crimen de habitación cerrada y este pueda resolverse en unas pocas horas.  Otras de las cosas que pasan (el gustarse mucho de unos personajes con otros, por ejemplo) no consigue la autora que me importen demasiado.

5. El cocinero es un mago de Howards. Solo eso puede explicar su capacidad para cocinar en dos dias los cuarenta o cincuenta platos distintos – y de culturas culinarias diferentes – que se nombran en la novela, el solo! sin ayudantes ni nada. Dejando perfectos todos y cada uno de ellos.  Por cierto, hay que destacar aquí

6. la cuando menos curiosa decisión de la traductora: resulta que el libro está escrito en inglés, pero con un montón de nombres indios, principalmente de platos de comida. Y en vez de, o bien traducirlos de alguna manera, o simplemente añadir un glosario al final, añade después de cada término una explicación de su significado, inserta en el propio texto, con lo que consigue afear la narración, y entorpecer y hacer pesada la lectura. Un ejemplo:

“Kandivli me ofrecía khandvi -un aperitivo gujarati hecho con harina de garbanzos y leche ácida- y Dombivli me daba avial, un plato de Kerala compuesto por verduras variadas con salsa condimentada con coco y cuajada. Como entrantes tomé sol kadi, sopa de fruta ácida, de Mahim, y de postrelagan nu custard, tarta nupcial de crema, de Churchgate, que está tan cerca como la línea de Colaba.” (p.147)*

Como si fuera importante la composición de cada plato de la India! Por favor, que estamos en un policiaco, que mas dará si el Dombivli es de Kerala o de otra ciudad (tampoco conocemos la India como para situarnos geográficamente en ella con precisión) o si se hace con harina de garbanzos y otra cosa! Ponlo en un glosario al final, para aquel al que le pueda interesar, y no nos destroces el ritmo a los demás…

Y esto es todo. No os recomiendo que os pongais a buscar la novela por ahí para leerla, obviamente. En su lugar, haríais mucho mejor en gastar el tiempo con Marco Didio Falco y Helena, que también son novelas policiacas con toques humorísticos, pero que consiguen hacer gracia; y encima salen romanos.

Otro dia mas

* Este extracto lo he cogido del blog Elemental, querido blog, donde reseñaron el libro en su día.

Lecturas de 2013

Como estamos a fin de año, os dejo el listado de lecturas de este año 2013, desde que abrí el blog allá en febrero. A los 28 libros reseñados aquí, se les sumarían El gatopardo (Junto con la de Victor Hugo, lo mejor que he leido este año) El koala asesino (divertido pero irregular) y algún otro, que cayeron en enero. No he leido demasiado, este año; aunque es verdad que El plantador de tabaco, Rebeldes y traidores y Los miserables son especialmente largos.

En fin, esperemos el año que viene leer algo mas; y reactivar el blog, que últimamente, lo tengo algo abandonado! Feliz año a todos!

El listado de lecturas empieza aquí: (arriba, la mas reciente)

El plantador de tabaco, John Barth, ed. sextopiso. Aunque hilarante por momentos, y con páginas realmente brillantes, tengo la sensación de que es una obra decididamente menor: no aporta nada que no se hubiera descubierto antes. Es irregular y demasiado larga; he llegado muy fatigado al final. Tiene ratos apoteósicos, eso si…

El lector de Julio Verne, Almudena Grandes, ed. Tusquets. Es un buen libro. Tiene momentos duros, bien relatados; especialmente, cuando habla de la vida y de los personajes del cuartel, bien retratados. Cuando se centra en la guerrilla la novela baja, al transitar por caminos ya trillados por la autora.

– El mundo hasta ayer, Jared Diamond, ed. Debate. Magnífico, como de costumbre. Quizá no tan erudito como Armas, gérmenes y acero y Colapso, pero mas personal. Nos muestra los modos de vida y actitudes de varias sociedades tradicionales  (principalmente de Nueva Guinea) con respecto a temas universales como la resolución de conflictos, la guerra, la enfermedad, la religión, la crianza o el cuidado de los mayores, confrontandolos con los usos de las sociedades modernas (principalmente EEUU), con la intención de seleccionar las costumbres de estos que podrían sernos beneficiosas.

Rebeldes y traidores, Lindsay davis, ed. Edhasa. La novela es buena, y larga; unas mil páginas. Lindsay Davis no describe especialmente bien las batallas, y la falta sensibilidad para la épica. La novela está muy documentada, y hay ratos “de enciclopedia”, en los que se nota que la autora no ha sido capaz de refrenarse. La recreación de la época es precisa en los detalles, pero no consigue perder cierto aire de “presente trasladado hacia atrás”. Pero estos defectillos se salvan con creces, gracias a la fina ironía que recorre el texto como un fino armazón, sosteniendolo incluso en los momentos mas peliagudos, y la capacidad de la autora para hacer deliciosamente mundanos a sus personajes, y darles chispa y vida. Además, es una época poco tratada en la novela histórica.

– Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt, ed. deBolsillo. El libro es duro, muy duro. Es un estudio periodístico del juicio que se le hizo a Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS, y encargado de dirigir el sistema de transporte y de deportación de los judíos de toda europa a los camopos de exterminio, después de ser raptado por el estado de Israel. Se centra en la psicología y en las motivaciones del acusado – estremecedora la precisión con la que Arendt capta la personalidad vacua y vulgar de Eichmann, que en el fondo no era mas que un imbécil subido a un pedestal que le quedaba grande – y en las dificultades de los jueces para captar la naturaleza última del delito cometido por este y otros jerarcas nazis al aplicar la Solución Final. Un gran libro.

Tren a Pakistán, Khuswant Singh, ed. Libros del asteroide. No he terminado de comprender el tono, oscilante entre cierto aire ligero (sobre todo al principio) y un final inequívocamente trágico. No sé si esto es culpa mia o del libro.El tema tratado (los porqués de las matanzas desatadas en el Punhab tras la declaración de independencia de la India, y la escisión de Paquistán) es duro. Me queda la sensación de que es una obra menor. Quizá no la he leido en el momento adecuado.

Shakespeare y la ballena blanca, Jon Bilbao, ed. Tusquets. Por desgracia, no me ha gustado, y creo que no termina de funcionar. Mi opinión aquí.

El águila en el desierto, Simon Scarrow, ed. Edhasa pocket XL. Vale, las aventuras de los centuriones Macro y Cato no pasarán a la historia de la literatura. Tampoco son novelas históricas rigurosas, o ultradocumentadas; no vas a saber mucho mas de Roma después de leerlas. Pero son divertidas, terriblemente divertidas y poco pretenciosas, y si lo que buscas es un libro entretenido para la playa, o un buen desengrasante después de varias lecturas potentes, resultan una opción estupenda.

La ridícula idea de no volver a verte, Rosa Montero, ed. Seix Barral. Hay libros ante los que la mejor actitud es simplemente quitarse el sombrero, y La ridícula idea de no volver a verte es uno de ellos. Mitad biografía de Madame Curie, mitad diario autobiográfico con el que sublimar el dolor por la perdida de su marido tras una larga enfermedad, la prosa libre, hermosa y honesta de la autora nos habla de lo divino, y especialmente de lo humano, y de lo que significa para ella ser mujer en un mundo aún pensado por y para los hombres. Sencillamente magnífico. Mi reseña aquí

Gente de la edad media, Robert Fossier, ed. Taurus. A priori, parecía una interesante. Es un ensayo histórico en el que el autor, un especialista en la materia (se nota) habla sobre como vivían y como interpretaban el mundo la gente llana de la época medieval. Por desgracia, el libro se hace monótono y reiterativo. La prosa no tiene brillo ni chispa, ni sentido de lo maravilloso. La evidente erudicción del autor no ha logrado salvar estos escollos, y se me ha hecho pesado y monótono. Se ha quedado a la mitad; dudo que lo acabe.

Los miserables, Victor Hugo, ed. deBolsillo. Una novela enorme, en todos los sentidos de la palabra. Me ha dado una paliza considerable. Grandiosa, grandilocuente, épica, descomunal, desmesurada. Un libro – rio como pocos leeré en mi vida. Las últimas 400 páginas son maravillosas. En realidad, las mil setecientas páginas de la novela son maravillosas, aunque la costumbre de la velocidad haga fatigosos algunos de los ancchos y tranquilos remansos en los que se va deteniendo la narración.  En Francia a Victor Hugo le adoran. Una obra de las grandes.

100 Balas vol. III, Brian Azzarello / Eduardo Risso, ed. Planeta DeAgostini / Vértigo cómics. El arco conspiranoico gana prácticamente todo el peso, yse va concretando; en este proceso, voy perdiendo poco a poco interés. Se me empieza a hacer bastante repetitivo.

Parásitos, Robert Levine, ed. Ariel. Ensayo en el que el autor habla sobre los efectos destructivos que ha tenido la falta de control de la red y la cultura del “todo gratis” en las industrias culturales y de la información.Muy sugestiva su visión del conflicto como el enfrentamiento de las industrias del contenido contra las industrias tecnológicas (Apple, Google, Youtube Megaupload) que compiten por el tráfico en la red, utilizando el contenido de las primeras como reclamo.

Juegos funerarios, Mary Renault, ed. Edhasa. Novela histórica que narra el desmembramiento del imperio conquistado por Alejandro Magno en las sucesivas luchas por ocupar el trono de Macedonia que dejó vacante con su muerte temprana. Es el cierre de la trilogía sobre Alejandro que escribió la autora, sus dos volúmenes anteriores son Fuego del paraiso, en el que narra la infancia y adolescencia del héroe, y El muchacho persa, centrada en los años de esplendor de Alejandro. La trilogía como un todo está muy bien escrita: es magnífica en su rigor histórico, en su capacidad de penetración psicológica en el personaje de Alejandro Magno, y su capacidad de hacernos comprender la enormidad de su obra, y el por qué de la lealtad absoluta que le profesaron sus compatriotas.Este tercer volumen funciona bien como epílogo largo de las otras dos novelas:es mas apagada y triste, y  consigue su propósito de dejarnos la sensación de que Alejandro Magno fué una luz demasiado brillante y que se extinguió demasiado pronto, con lo que parte de su legado acabó malográndose. Eso sí, como novela independiente no funciona: resultará deslavazada y demasiado sintética e inconexa para quien se meta en ella sin haber leido las otras dos.

Lo que el dinero no puede comprar, Michael J. Sandel, ed. Debate. Una lectura interesante. El debate que plantea – cual es el punto en el que aceptar la monetización de las normas sociales se vuelve moralmente inaceptable – es serio, profundo y está bien planteado. Aporta buenas preguntas y unas cuantas situaciones sobre las que reflexionar; y el autor se abstiene de darnos demasiadas respuestas. Hacia el final se hace un poco repetitivo.

Todos los hermosos caballos, Cormac Mccarthy, ed. deBolsillo. Mccarthy es un escritor fascinante y descomunal. Hay muy pocos escritores que sean capaces de impregnar de violencia sus libros como el. Esta novela es a la vez un inmenso western crepuscular, y una reflexión sobre los límites morales del uso de la violencia. Un gran libro.

Un dinosaurio en el pajar, Stephen Jay Gould, ed. Crítica. Sin acabar, aunque al ser una recopilación de artículos mensuales importa poco. Absolutamente delicioso y fascinante, espero dentro de poco volver a cogerlo de la biblioteca para acabarlo.

Pastoral Americana, Philiph Roth, ed. deBolsillo. Un estudio psicológico y sociológico del sueño americano. Portentosa en la capacidad de profundización en la psicología de sus personajes, llega a hacerse algo fatigosa mas que por su densidad – que la tiene – por la minuciosidad del análisis de cada detalle, de cada comportamiento, de cada expresión. Me ha dado la sensación, por otra parte, de que la traducción no estaba cuidada.

– Criaturas de la noche, Lázaro Covadlo, ed. Acantilado.  Es una novela satírica curiosa en su revisitación del mito de Fausto. Sobre todo en su primera mitad funciona como un tiro, y consigue varios momentos completamente hilarantes. La segunda mitad de la novela sufre un bajón importante. Hay ciertos detalles muy poco cuidados a nivel de coherencia interna; es verdad que no tienen ninguna importancia para el relato, pero a mí es una cosa que me molesta bastante encontrarme.

100 Balas vol. II, Brian Azzarello / Eduardo Risso, ed. Planeta DeAgostini / Vértigo cómics. Manteniendo el nivel del vol. I; aunque he de decir que una de las historias (El falso detective) no me ha gustado. El arco conspiranoico va ganando peso y presencia en la obra.

Un puente sobre el Drina, Ivo Andic, ed. RBA. Magnífica. De largo, el mejor libro que he leido este año. Narra la historia de los visegardenses desde el siglo XVI, con la construcción del puente por el silahdar Mehmed Bajá Sokoli, que había sido raptado por los turcos en su niñez en esta misma tierra, hasta su voladura por los serbios en 1914, al comienzo de la Gran Guerra. Pero en vez de fijarse en los grandes personajes y en los grandes acontecimientos, Ivo Andric vuelca su ternura en las historias de los habitantes sencillos de la ciudad, siempre con el gran puente sobre el drina como nexo de unión de las diferentes vidas que vienen y van, y como símbolo de convivencia pacífica – pero no exenta de problemas – del crisol de culturas y religiones – musulmanes, católicos, ortodoxos y judíos – que durante casi 400 años logran convivir en paz relativa en esta pequeña ciudad fronteriza Bosnia. Mi reseña aquí.

– Últimas notas de Thomas F. para la humanidad, Kjell Askilsen, ed. Lengua de trapo. Relatos que tratan sobre la soledad a la que se ve abocado el protagonista, un escritor anciano.Mucha mala baba, un humor caústico, melancolía y desesperanza. Un gran libro (cortito, eso si)

El perro canelo, Georges Simenon, ed. Acantilado.  Un policiaco de la serie del comisario Maigret, el personaje creado por Simenon. Ligero, bien escrito, formas clásicas y un toque de humor: una gran diversión.

100 Balas vol. I, Brian Azzarello / Eduardo Risso, ed. Planeta DeAgostini / Vértigo cómics. Buena serie, por ahora. Guionizada y dibujada con nervio y muy buen pulso. Muy buen dibujo de personajes. Combina bien (por ahora) historias cortas de perdedores de los bajos fondos, con una trama conspiranoica que les da argamasa y que va y viene del segundo al primer plano narrativo. Como debe, hay escenas que dan la sensación de haber sido contadas ya antes en otra parte, pero no es grave. Esperemos que mantenga el nivel. Mi reseña aquí.

El rapto de Britney Spears, Jean Rolìn, ed. Libros del Asteroide. El libro ha sido finalista de la academia francesa en 2012, y la crítica especializada ha hablado maravillas de él, a lo que parece. Yo no he conectado en su onda; me ha parecido insulso y me ha llegado a fatigar bastante. Quizá no era el momento.

Intemperie, Jesús Carrasco, ed. Seix Barral. Una buena novela que destaca por el uso brillante del lenguaje. Pierde fuerza en la segunda mitad, y cuando da prioridad a una trama que no termina de fluir con naturalidad. Mi reseña aquí.

Pyongyang, Guy Delisle, ed. Astiberri. Cómic, literatura/reportaje de viajes. Muy bueno. Aparentemente sencillo, capta con precisión la atmósfera opresiva y surrealista de Corea del norte, un país que parece salido de las páginas de 1984 de Orwell.

Ánima, Antonio Ortuño, ed. mondadori. Narrativa satírica. El libro es flojete, aunque tiene algún momento que otro. No es exactamente una pérdida de tiempo, pero no lo recomendaría. Mi reseña aquí.