precio de los libros

Motivos que pueden hacerme desistir de comprar un libro (mas allá de su contenido)

Pongámonos en situación: estás en una librería decente, echando un vistazo, dispuesto a comprarte un libro con el que te solazarte repantingado en el sofá, o cuando menos, adornar la estantería. No tienes ninguna idea preconcebida; ni hay nuevo libro de Ken Follet (si no te gusta Ken Follet, puedes, querido lector, pensar en tu otro autor de bestsellers favorito) Tampoco recuerdas alguna reseña del Babelia o del Qué leer que te haga buscar un título en especial. Así pues, husmeas un rato en las mesas y en las estanterías, a la espera de que algún libro encienda mi curiosidad.

Y llegados a este punto, paso a comentaros algunos motivos que, aun cuando me haya llamado la atención el título o el contenido, pueden hacer que devuelva el libro a la estantería. Si, amigos editores que esteis leyéndome: el listado que va a continuación os debería servir de guía de aspectos a evitar al editar.

Motivo I. Una portada hortera o chillona

El Cabalista de Praga, o como hacer que una buena novela histórica parezca un derivado de El código Da Vinci y similares

Se que es tremendamente complicado hacer que un libro destaque entre los 15.000 o 20.000 títulos que puede albergar una librería grande; sobre todo cuando no eres Planeta y no te puedes permitir una campaña de marketing potente. Pero si lo que quieres es cautivar al respetable, llevar el vestido mas cantoso de la fiesta no suele ser buena idea, y puede ser hasta contraproducente. Al fin y al cabo, de un triller o de un policiaco espero algo mas que la vulgar truculencia de los goterones de sangre cayendo de la hoja del cuchillo: así que agradezco profundamente la elegancia y la sutileza en el diseño de las portadas.

Motivo II. Demasiado grande y aparatoso sin motivo.

Comprendo perfectamente que una novela que se va por encima de las mil páginas, necesariamente tiene que ocupar un volumen importante. Pero lo que me cuesta mas es que un libro de 450 páginas abulte prácticamente lo mismo que uno de mil. Señores editores: ya sé que cuanto mas grande y ancho, mas destaca en la mesa. Pero en mi casa hay poco sitio, y cuanto mas grandes hagais los libros, menos me cabrán. Además, no leo sentado en una silla y con atril, sino tirado en el sofá, y también aprovecho los trayectos en metro o autobús. así que agradezco profundamente los libros compactos y manejables, que se puedan sostener cómodamente sin ser Hércules, a ser posible con una mano y sin estar pendiente de si le sacas el ojo al viajero de asiento.

(relacionado con el Motivo II) Motivo III. Relatos largos o novelas cortas inflados para que parezcan novelas

Queridos editores: Ya sé que las novelas cortas se venden mal. Y que los libros muy finos abultan muy poco en la mesa, y la tentación de ponerlos de canto (con lo que se ven menos y se venden peor) es muy grande. Pero hay pocas cosas que me molesten tanto como encontrarme una novela corta inflada hasta el entorno de las 200 páginas a base de meter letra gigante y dejar mucho blanco en el papel. Si tienes para publicar una novela corta, edita un libro mas pequeñito y mas barato, o pídele al autor que te escriba un par de relatos para llenar las 40 – 50 páginas extras que necesitas. Pero llenar un libro de aire para que alcance las 200 páginas de manera absurdamente artificial (y vendermelo y cobrarmelo como si fuera de verdad una novela de doscientas páginas) me parece que es tratar de engañarme, y me sienta muy mal.

(Relacionado con los motivos II y III) Motivo IV. Libros de bolsillo XXL; grandes como un trade

Puedes comprarlo en bolsillo a 10’95, o a 12’95, en un formato mas aparatoso y que se deforma con mas facilidad. Tu mismo.

Cuando voy a comprar un libro de bolsillo busco por encima de todo dos cosas: que sea barato, y que sea pequeño: esto es, de bolsillo. (También me gusta que se abran con facilidad, pero esto va en otra entrada) Como ya he comentado mas arriba, soy muy de leer en transporte público, o de llevar el libro encima por si surge algún rato muerto, por lo que agradezco sobremanera los libros pequeños y livianos. Por eso me repelen las ediciones XL o XXL que se han puesto de moda en la gama de bolsillo: son grandes e incómodas (hay libros de estos que abultan mas que algunos trade), aparatosas y feas, se deforman enseguida, y encima, son mas caras: muchas se disparan hasta los 13 – 14€, en vez de los 9 – 10 de los bolsillos tradicionales. Y no, las mas de mil páginas no son excusa: pon la letra un poquito mas pequeña, leñe; que es un bolsillo!

(relacionado con los detalles III y IV) Motivo V. Libros de formato trade que parecen bolsillos XXL

Otra cosa que me repatea profundamente. Señor editor: si quieres venderme un libro a precio de trade (16 – 17 € para arriba), que parezca un trade. No me importa si le pones tapa dura o no, pero ponle unas cubiertas dignas. Si editas en rústica, que menos que unas solapas. Ponle un papel decente. No me hagas la marranada de coger el cutrepapel que se usa para el bolsillo, tapas de cartoncillo guarro, y eso si, de 21 x 14 cm, para que se doble como el chicle y con cualquier descuido parezca que has intentado hacer pajaritas de papel con las hojas. Y cobrando 18€ por el engendro.

– (relacionado con el motivo V) Motivo VI. Libros de precio elevado editados en baja calidad aparente

Señores editores: no me molesta – lo comprendo, de hecho –  que me querais hacer pagar 30€ por ese ensayo cuasi – académico del que has hecho una tirada de 500 ejemplares y encima te van a sobrar, o por un volumen de 1500 páginas que has conseguido que resulte razonablemente manejable, o porque incluye fotografías en color. Pero ya que te voy a pagar 30€ por el libro, ofréceme una edición digna, y no trates de endosarme tapitas de carton cutres mal pegadas y papel del malo, y que no parezca que se va a deformar con un soplido. Porque eso si que me molesta un poco. Y si tan apurado vas de márgenes, pues oye, casi prefiero que me lo cobres a 32€ y le pongas una tapa dura a que me intentes sacar 29€ por una guarrería: que si el ensayo es bueno, lo voy a pagar igual…

Motivo VII. Que no se abran bien. Que haya que hacer fuerza para abrirlo y suene a roto al hacerlo

titulo del libro

Un ejemplon de colección que se abre fatal: Akal bolsillo.

No leo en un atril, y no necesito que un libro se pueda abrir hasta que las tapas hagan ángulo de 180º (aunque lo agradezco); pero encuentro muy desagradable la tendencia que tienen muchas ediciones en rústica – supongo que es por llevar las hojas pegadas y no cosidas al lomo, y por el tipo de pegado – de abrirse rematadamente mal. Para mantenerlos abiertos tienes que hacer fuerza, y acaba resultando incómodo al de un poco rato; además, me pasa que de forzar el lomo demasiado, lo deformo, y acaba combado hacia dentro, con lo que a la primera lectura, el libro ya está destartalado. Así pues, queridos editores,  fijaos por favor en que vuestros libros se abran bien y con comodidad.

Motivo VIII. Que se curven las tapas hacia fuera

Esto es muy habitual verlo en las ferias al aire libre,  sobre todo en los libros de bolsillo: por el efecto de la humedad, las tapas de los bolsillo se comban hacia fuera, dando una imagen fea, pero en cierto modo inevitable. Lo que si que es mas evitable, y bastante mas lamentable, es que haya libros a los que se les comben las tapas hacia fuera dentro de la librería: aquí el problema es directamente de unas cubiertas fulleras. Señores editores: por favor, cuiden su producto. Unas tapas dignas nunca están de mas.  Sobre todo si editas en tapa dura.

Motivo IX. Hojas sin márgenes

En algún punto anterior, creo haber hecho notar mi profunda animadversión hacia los libros de llenos de aire: con márgenes enormes, letra gigante, interlineado a doble espacio… Pero esto no implica que me guste el otro extremo: no me molesta demasiado que la letra sea pequeña, pero si que apenas haya márgenes. Como ya he comentado, leo normalmente cogiendo los libros con una mano (sobre todo si son pequeños) sosteniendolos con la palma, y abriéndolos con el pulgar. Si los márgenes interiores e inferior de las hojas son demasiado pequeños, mis dedos van a tapar parte del texto, y esto va a hacerme incómoda la lectura; si le sumamos el que el libro se abra mal (motivo VII), el problema puede llegar a ser sumamente irritante. Así pues, queridos editores, dejad margen suficiente en la parte interior e inferior de las hojas, por favor.

Motivo X. Alabanzas ridículas por desmesuradas en portada, contraportada o faja promocional

Si, ya sé, querido editor, que incluso ese libro tuyo que sale a finales de enero es super especial, que tu solo publicas aquello que de verdad te llena, y que además hay que vender, y las fajas promocionales quedan muy chulas. Pero no te pases con las alabanzas, que pareces un vendemotos. Nadie discute que no pueda ser interesante, pero no me intentes vender al nuevo Vargas Llosa cada seis meses. Por favor. Tu y yo sabemos que es mentira 98 de cada 100 veces que lo p0ngas en la faja. Seamos serios.

Se abre bien, tiene un buen margen, un tamaño de letra algo grande pero no excesivo: si las tapas son decentes y la portada elegante, esta puede ser una edición estupenda

Y esto es todo por hoy. Hay algún que otro detallito por ahí que me molesta encontrarme en un libro, pero os lo contaré en mejor ocasión. Y por si os habeis quedado con ganas de mas, os dejo

Un par de puntos extra para mis amigos libreros:

1 – Amigo librero, si voy a comprar un libro nuevo, agradezco que parezca nuevo. Así que si ves que ese ejemplar que te queda de Mala Farma de Ben Goldacre está hecho una porquería, devuélvelo y pide otro, ¡que puedes! 2 – Amigo librero, si voy a tu librería, es entre otras cosas porque quiero sentirme por encima del pringao (que no se me ofenda nadie) que se compra el último de Ken Follet en el carrefour. Así que te agradeceré que tu librería no parezca una sección del carrefour: ya sabemos que en realidad, el que acabas vendiendo es el último de Ken Follet tú también, pero trae algún libro raruno para que pueda mirar. Aunque solo sea de adorno. Mi ego te lo agradecerá.

Otro día mas.

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