PAH

Escraches

No soy precisamente entusiasta con la PAH, ni con Ada Colau, ni con las reivindicaciones que reclaman en el manifiesto que tienen colgado en su página web.

Les reconozco la habilidad para concentrar sus reivindicaciones en unos pocos puntos fáciles de comprender y de recordar, y la capacidad de conectar y movilizar una masa social imporante, con la que han puesto en primer plano un problema grave como es el de la ley hipotecaria española, desfasada y desproporcionada hacia una de las partes. Incluso estoy de acuerdo con algunas de sus reivindicaciones ( con regular mejor el mercado inmobiliario y con potenciar la dación en pago en las nuevas hipotecas, aunque eso cueste un encarecimiento muy serio de estas; o con fomentar desde los organismos públicos el mercado del alquiler y los alquileres sociales. La dación en pago retroactiva me parece una barbaridad que acabarían echando abajo en el primer tribunal en el que se impugnase la ley: los contratos firmados con pleno conocimiento de las partes hay que cumplirlos); aunque con muchos matices y bastantes peros.

Sin embargo, no me gusta ni el maniqueísmo simplista y demagógico de su discurso de buenos contra malos , ni el análisis exageradamente sesgado de la problemática de las hipotecas y los desahucios (Unos ejemplos. No es cierto que los bancos referenciaran las hipotecas con unos diferenciales desorbitados como dicen. Lo normal era ofrecer euribor + 0’5, lo que es de hecho una ganga, yllegó a haber ofertas al euribor + 0,25: Las cajas de ahorros competían por las hipotecas, y en consecuencia, se derrumbaron los precios de estas. Tampoco se hacían precisamente de espaldas al comprador muchas de las tasaciones sobrevaloradas: así se sacaba para los muebles y el coche nuevo. Obvian el hecho de que la dación en pago es posible en España: solo que no funcionaba como profucto, claro, porque a cambio de asumir el riesgo extra que le supone, el banco nos va a exigir un interés bastante mayor, y vamos a pagar bastante mas letra. Y porque esta solo es favorable para el deudor en un contexto en el que la vivienda baja) ni la agresividad y la dureza de algunas de las declaraciones de sus portavoces (Ada Colau llegó a llamar criminal a un representante de la asociación española de Banca en el congreso de los diputados), ni que se arroguen la representación de toda la ciudadanía, en vez de solo la de los (muchos) simpatizantes o firmantes de sus manifiestos: un millón y medio de firmantes son muchos ciudadanos, pero no son todos los ciudadanos: a mí, por ejemplo, no me representan. Y quizá sea tenga un prejuicio de inquilino-que-no-se-hipotecó-en-la-burbuja, mas que otra cosa, pero ya me gustaría ver que hubieran opinado muchos de los que ahora claman por la dación en pago, el fomento del alquiler, en contra de la desgravación por vivienda, o de las hipotecas a cincuenta años, si de verdad el gobierno del PSOE hubiera aplicado en 2005 un programa parecido al que ahora se defiende desde la plataforma: no fuera a ser que se hubiese protestado contra el encarecimiento salvaje de las hipotecas, y la exclusión del acceso a la vivienda en propiedad de la clase trabajadora.

De la PAH tampoco me gustan nada los escraches que están montando contra miembros del gobierno o diputados del partido popular.

Imagen de un escrache. De ABC.es

Como habeis podido leer, no soy precisamente entusiasta con la PAH, ni con Ada Colau, ni con las reivindicaciones que reclaman en el manifiesto que tienen colgado en su página web. Asumo que mi visión pueda estar sesgada por este hecho. Que quizá fuera mas condescendiente si los montara una plataforma mas afín con mis ideas. Espero que no sea el caso.

Como ya he dicho, no me gustan nada los escraches. Aun cuando desde la PAH se reivindique y acredite su carácter pacífico, o la mayoría de las asociaciones de jueces hayan manifestado que por si mismos son legales. En mi opinión, con los escraches estamos jugando con fuego, bordeando peligrosamente el límite que separa la presión legítima de la coacción por intimidación; el que separa la necesaria crítica a la acción política de los cargos públicos de la inaceptable intromisión en la vida privada de las personas.

Donde ponemos la barrera que separa un escrache democrático de un intento de coacción bajo la amenaza velada de la violencia? Son los vecinos, la pareja, o los hijos de los políticos también responsables de las decisiones que estos toman en el ámbito público? Es intimidatorio que 200 personas protesten con pancartas en la acera de enfrente de tu casa? Y si en las pancartas se te equipara con un asesino (porque no estas de acuerdo con su proposición de ley hipotecaria) o en vez de consignas políticas, te gritan insultos personales? Y si en vez de estar en la acera de enfrente, están dentro de tu portal, o aporreando tu puerta como denuncia Gonzalez Pons, o señalando a tus parientes y vecinos?  A los que apoyan este tipo de manifestaciones, les hubieran parecido igual de legítimas si por ejemplo, los del foro de la familia los hubieran montado contra los diputados que votaron a favor del matrimonio gay, o los ultracatólicos los hagan contra los políticos que aboguen por sacar la religión de las escuelas? Se hará responsable la PAH si en algún escrache se le va a alguien la cabeza y acaba con una agresión física?

Porque aquí no estamos hablando de culpables de crímenes de lesa humanidad indultados por el gobierno. Por muy imperfecta que sea nuestra ley electoral (que lo es), los diputados no dejan de ser nuestros representantes electos, y están en el congreso porque les hemos votado: y al igual que la PAH tiene toda la legitimidad del millón y medio de firmas que han logrado reunir (son muchas firmas, ojo) para presentar y defender en el congreso una propuesta de ley para reformar nuestra ley hipotecaria, el gobierno, y la mayoría parlamentaria que lo sustenta, tienen la legitimidad que le otorgan 11 millones de votos – y que yo recuerde no llevaba la dación en pago retroactiva en su programa electoral – para aceptarla, rechazarla, o introducir las enmiendas que esa mayoría parlamentaria considere. Que tan democrático es el estar a favor de las reivindicaciones de la PAH, como no estarlo, o estarlo solo en parte; ni es necesariamente, como pretenden, moralmente superior su posición con respecto a la de sus detractores. Y oye, si no nos gusta los que gobiernan, en las próximas elecciones siempre podemos votar a otros.

Recordemos  por último que los políticos también tienen pareja, hijos, familia, vecinos, amistades, como casi todos los demás. Y creo que estas personas tienen derecho a que se respete su ámbito privado.

En definitiva, creo que en un estado democrático,  las críticas y protestas a los políticos debemos mantenerlas en el ámbito estrictamente público. En democracia es tan importante el fondo como las formas; tan importante la justicia social como el respeto a la legalidad; y tan importante la protesta legítima y la reivindicación de nuevas leyes o derechos como la asunción de que nuestros detractores no son necesariamente malvados o moralmente reprobables. Porque puede que los escraches acaben resolviendo algunos de los problemas de los hipotecados – que por cierto, no son ni mucho menos toda la sociedad: en 2011 había en España 409.377 viviendas hipotecadas de un total de mas de 26 millones – a costa de acabar metiendonos a todos – y aquí si que vamos todos – en un camino muy peligroso y que luego es muy dificil de desandar.

Nota aclarativa: Que desapruebe los escraches de la PAH no implica que apruebe  las desproporcionadas manifestaciones de cargos del PP comparandolos con las actuaciones de los nazis, ni implica que apruebe las actuaciones del gbierno en materia hipotecaria, ni  las salvajes actuaciones policiales que ha ordenado en el año y medio que lleva en el poder, ni que sea un insensible que no entienda el drama que tiene que suponer un deshaucio, ni que crea que desde hace ya tiempo se deberían haber implantado medidas para mitigarlo en la medida de lo posible, aunque no necesariamente las que reivindican desde la PAH.

Que desapruebe los escraches solo implica que desapruebo los escraches. No compro los argumentarios en pack.

Otro día mas.