operación puerto

Dopaje, operación puerto y Amstrong. Notas sueltas

Pasado un tiempo desde la decepcionante confesión de dopaje de Amstrong en el programa de Oprah, y con el juicio de la operación puerto dando sus últimos coletazos, os dejo una serie de reflexiones sueltas que se me ocurren al hilo de esta historia. No está en mi ánimo abarcar todos los puntos de vista posibles sobre un asunto tan complejo como este.

– Creo que ha quedado claro que hasta por lo menos la implantación del pasaporte biológico, y no se sabe desde cuando (muy posiblemente desde siempre) el dopaje ha sido sistémico en el ciclismo. Concretamente, en los tours de Amstrong, cuesta encontrarse entre los primeros puestos a alguien no implicado directa o indirectamente en algún caso.

– No está de más recordarlo: Los ciclistas son atletas de élite. Tienen una genética privilegiada y una capacidad de sufrimiento brutal, con un régimen de entrenamiento de mas de 30.000 km. al año, cuidando la alimentación y el peso al milímetro, llevando el organismo al límite. El dopaje da un plus de rendimiento: hace que puedas mantener un ritmo de subida mas alto, que recuperes mejor y mas rápido de los esfuerzos, o que aguantes mas tiempo a 180 pulsaciones por minuto. Pero no te hace deportista de élite; deportista de élite te hace todo lo anterior.

La penetración de las prácticas dopantes en un deporte es independiente de su nivel de dureza – en atletismo hay casos tanto en velocistas  de 100m, como en fondistas de 50 km. marcha – aunque si que parecen haberse descubierto mas casos en los deportes de base (atletismo, ciclismo y natación), posiblemente porque son los mas vigilados. Esto implica, en el caso del ciclismo, que no por ablandar los recorridos necesariamente va a haber menos dopaje: Para correr un Tour entrenas;  para ganarselo a tus rivales te dopas.

– No estoy de acuerdo con los que dicen que el ciclismo (o cualquier deporte de élite) es “mentira” si van dopados. El esfuerzo, los entrenamientos interminables, el llegar al límite, la capacidad de sufrimiento siguen ahí. El dopaje no mejora la técnica de pedaleo, ni hace que sean menos arriesgados los descensos, ni hace leer mejor las carreras. Sin embargo, si que creo que lo adultera gravemente, en dos aspectos:

Por un lado, el dopaje es caro, por lo que solo acceden a este con garantías (o por lo menos, a los métodos mas avanzados o mas eficaces) los corredores o equipos con mayores presupuestos, con lo que se agranda la brecha deportiva entre “ricos” y “pobres”. Hace mas complicadas las sorpresas, y mas dependientes del factor dinero los resultados.

Por otro lado, el deporte profesional, para funcionar como espectáculo, nececita una mirada inocente y libe de resabios por parte del aficionado, y los escándalos de dopaje la destrozan. Hacen que el aficionado deje de creer: rinden todos los ciclistas del Sky porque su preparación es buena, son los que mejor pagan y acaban teniendo a los mejores ciclistas, o porque han encontrado un método dopante nuevo? Los franceses del Europcar van como motos en el Tour de Francia porque tienen un extra de motivación,y una sabia combinación de veteranos curtidos en mil batallas y jóvenes talentosos, o porque al ser franceses, les “dejan hacer” mas que a otros? La sucesión de éxitos de deportistas españoles de este último lustro, es producto del magnífico trabajo que se viene haciendo en unas cuantas federaciones desde hace muchos años, o de la tardanza de nuestro país en concienciarse y endurecer la normativa antidopaje con respecto a los paises de nuestro entorno? Que este tipo de preguntas se impongan a la narrativa heroica que genera la competición le hace un daño incalculable al deporte profesional.

– No nos engañemos; en realidad, todos los deportistas de élite van probablemente al límite del reglamento en materia de dopaje, incumpliéndolo si no quizá en la letra sí en el espíritu. Que no se nos olvide que el deporte profesional es un juego en el que la diferencia entre el ganador y el segundo (y el tercero, y el cuarto) es prácticamente inexistente, y sin embargo, la diferencia del premio (en dinero, en fama, en prestigio) es abismal: la tentación es muy grande.

– Sobre la confesión de Amstrong. Dijo que en su vuelta a la competición después de su primera retirada iba limpio. Parece bastante absurdo mentir en este caso: si ya has reconocido que te has dopado en los siete anteriores, para que ibas a mentir en este? Además, a primera vista no parece que haya ninguna razón por la que ese resto de mentira pudiese ayudarle en algo: el via crucis público es el mismo, la cantidad salvaje de dinero que le van a reclamar que devuelva por medio de toda clase de demandas, también.

Por otra parte, vuelve a la misma estructura: mismo director, mismos técnicos, ayudantes, fiscos, médicos, incluso coincide con corredores que ya estaban cuando llegó. Ahora que sabemos que el dopaje era sistémico en su época, e implicaba a todo el equipo (antes solo lo sospechábamos) que pasa, que todos estos se han vuelto unos santos, así de repente? Un día se levantaron de la cama, dijeron “pues ahora vamos a correr limpios a ver qué tal” y ya está? No parece demasiado creíble. Intentando resolver esta aparente contradicción, tenemos…

Línea optimista de argumentación. Entre la primera retirada del texano (Agosto de 2005) y su vuelta a la competición tenemos dos cambios sustanciales en la lucha antidopaje: la implantación del pasaporte biológico en enero de 2008, y el importante endurecmieno de las leyes antidopaje francesas, con penas de cárcel por la posesión de productos dopantes. Esta combinación ha funcionado, y ha sido lo suficientemente potente como para asustar  al mundillo ciclista y desactivar las prácticas de dopaje de manera general en el pelotón.

Línea pesimista de argumentación. Esta afirmación de Amstrong es fruto de un acuerdo (tácito o explícito) entre los distintos estamentos del ciclismo (UCI, ciclistas, directores, ASO, los nuevos patrocinadores) gracias al cual se ha construido o intentado construir  un dique que mantenga la porquería adscrita a una época específica, anterior al 2008, para poder vendernos la línea optimista de argumentación. Las palabras de Amstrong son parte de ese dique.

– Vale, Amstrong, a los que han pillado en la operación puerto, Eufemiano fuentes, eran los malos malosos y les cae la del pulpo. Y a todos los demás? Y no solo me estoy refiriendo al resto de corredores de su época (que también) sino al resto: directores, fisios, miembros de los stafs de los equipos, directores generales, la UCI, incluso los propios patrocinadores: quien se cree ahora que nadie sabía nada? De entre todos estos nadie va a tener ninguna responsabilidad en la bacanal que a lo que parece ha llegado a ser el ciclismo? Solo Amstrong y el pequeño puñado de corredores que se sabe oficialmente que han pitado van a pagar las consecuencias? Es posible creer de verdad en un nuevo ciclismo mas limpio si exceptuando los corredores (y por motivos de edad, eh? Que muchos de los que le han discutido carreras a Amstrong, o Ulrich, o a Beloki, o a Mayo, o a Basso, han pasado toda su carrera sin un solo positivo, cuando es evidente que a esos niveles, para competir por las victorias con los que llevan el extra del dopaje te tienes que dopar tu también), todo el resto de responsables del desaguisado que ha sido esta historia siguen ahí?

– De la operación puerto: Las estrellas han sido las autotransfusiones, y las bolsas de sangre asociadas. La sordidez de algunos testimonios es estremecedora. Lo que se juzga es un caso de delito contra la salud pública. La jueza instructora del caso se ha ceñido a ello, ya que el dopaje no estaba tipificado como delito cuando arranca la operación; y ha impedido a las partes preguntarle a Eufemiano Fuentes por su lista de clientes. Habrá que esperar al final para ver si la jueza le deja a la AMA cotejar las bolsas. Así pues, no han salido demasiados nombres nuevos; pero si que ha habido cosas jugosas: quedan muy tocados Odriozola – aunque si a este no le han sacado de la silla después del caso Bezabeh, o del desastre lamentable del equipo español de atletismo en Londres 2012, no lo sacarán por esto tampoco – y Marta Dominguez, que se libró de aquella manera en la operación galgo. Lo que se juzga es un caso de delito contra la salud pública, y la jueza instructora del caso se ha ceñido a ello, ya que el dopaje no estaba tipificado como delito cuando arranca la operación. Y sobre todo, ha aparecido en escena el sacrosanto fútbol, a través de la anotación RSOC y de la denuncia de Iñaki Badiola, ex – presidente de la Ral Sociedad. Me ha resultado llamativo que se haya pasado como de puntillas por esta denuncia.

Otro dia mas.