Literatura

Propósitos (lectores) de año nuevo

Los clásicos (y rancietes) propositos de principios de año, pero en forma de lecturas. Estos son unos cuantos libros que tengo el propósito de leer este 2015:

– El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty. Cayó como una bomba entre los círculos de politólogos y economistas el año pasado, siendo uno de los libros que mas debate han generado a su alrededor. Ha sido el cisne gris de la navidad librera, o por lo menos de la navidad librera de las buenas librerías: en la que compré mi ejemplar, me comentaron que había sido el título que habían vendido a mayor velocidad en unos cuantos años. Caerá en enero o febrero, aunque me impone respeto: es un tochaco de 650 páginas grandecitas y de letra apretada, aunque no muy pequeña, y además he leido que es bastante densito.

– Anna Karenina, de Leon Tolstoi. De las tres grandes novelas sobre el adulterio del siglo XIX (La regenta, Madame bovary y esta) es la que me falta por leer. Además, Tolstoi era un escritor portentoso, y esta es una de sus obras mayores, todo un clásico. Anda por casa, en un maxi bolsillo (bastante feo, pero bueno) con la última traducción que encargó Alba ed. a Victor Gallego, que dijeron en su dia que era magnífica. eso si, es un bicharraco de prácticamente mil páginas. Llegará en primavera, espero.

– La biblia, o por lo menos, partes de ella. Del libro mas influyente de la tradición occidental tengo leidos el pentateuco (génesis, éxodo, levítico, números y deuteronomio) y los evangelios, del nuevo testamento. Este año intentaremos leer algo mas: hechos de los apóstoles, del nuevo testamento; y quizá los libros hstóricos del viejo. Siempre es interesante ir a las fuentes, y muchos de los mitos fundacionales de nuestra cultura tienen su origen aquí.

– Un libro en euskera: Twist, de Harkaitz kano, o a Unai Elorriaga o Kirmen Uribe, si sacan novela este año. Principalmente, para que no se me oxide del todo el idioma, que apenas practico; además, de Twist hablaron muy bien el año pasado. Y aunque haya traducción, si se puede leer el original, mejor que mejor…

– La montaña mágica, de Thomas Mann. Es un reto; es larguísima, y tengo entendido que tiene fama de “aburrida”. Reconozco que pensar en sus mas de mil páginas me vuelve perezoso, pero en fin, es una obra magna de la literatura, y además, de Mann no he leido nada. En casa está en pocket XL de edhasa: aunque feote, es una edición cómoda de leer. Además, es una nueva traducción de la que hablaron maravillas. Veremos cuando cae: verano, tal vez…

– Berlín Alexanderplatz, de Alfred Döblin. Está en casa, en una edición preciosa de RBA, en tapa dura. Es un habitual de las listas de las cien mejores novelas del siglo XX, y además, retrata un lugar y una época que apenas conozco, y sobre la que tengo curiosidad: el Berlín de los primeros años veinte, justo al final de la primera guerra mundial.

– La señal y el ruido, de Nate Silver. Este lo tenía en mente desde que supe de su existencia en inglés, y ha pasado por delante de mis morros sin yo enterarme, ya que lo sacaron como novedad en la primavera pasada, a lo que parece. Nate Silver es el tipo que fué capaz de predecir casi con total exactitud los resultados de las elecciones en USA de 2012, mediante el análisis estadístico de las encuestas publicadas en los diferentes medios, y su libro habla sobre la estadistica aplicada al conocimiento de la realidad. Le tengo unas ganas terribles. Antes de marzo he acabado con el, seguro

El vizconde de braguelonne, de Alejandro Dumas. Es la tercera y última novela de los mosqueteros, y la que me falta por leer. Lleva esperando mas de siete años a que me ponga con el, este año espero vencer la pereza que me prduce enfrascarme en una novela tan increiblemente larga como esta. Habrá que ver si no me he hecho demasiado mayor como para disfrutar plenamente de las aventuras desprejuiciadas y folletinescas de Dumas.

Bueno, a ver cuantos de estos han caido, al final del año. Que no serán todos: luego se cruzan novedades, lecturitas desengrasantes de pura evasión, cambios de humor o cansancio que aconsejan libros mas triviales o ligeros, el NBA 2K15…

Esto es todo por hoy. Otro día mas.

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Lecturas 2014

Aquí va el resumen con las lecturas del año. He estado flojo: mucha carga de trabajo, y sobre todo, muchas horas de lectura restadas por el Fifa 14. Solo han caido 27 libros; entre ellos hay tres cómics, y bastante lectura de evasión sin pretensiones: Lindsay davids, Cornwell, Michael Connelly, Donna León… Una sola novela de verdad potente – y bueno, Sandman, que es una maravilla, pero fácil, sin complicaciones – , y aunque la acompañan cuatro buenos ensayos y un puñadito de buenas novelas, completan un año bastante pobre. De lo malo malo, solo me he cruzado con dos libros auténticamente flojos…

Propósito de año nuevo: el año que viene en esta fecha, el post “lecturas 2015” incluye por lo menos 35 muescas.

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AÑO 2014

– Los crímenes de Ardeshir Villa, Kalpana Swaminathan, ed. Siruela. Un policiaco de mas de trescientas páginas en el que no hay un muerto hasta la página 240. Si, es lo que sospechais: hay un montón indecente de relleno insustancial, tanto que a ratos, parece una novelita rosa. Y si, las últimas páginas son correctas (que no mas) aunque artificiosas y brutalmente manipuladas para que encaje la trama, pero para llegar hasta aquí, hay que penar por mas de 200 páginas de cháchara insustancial que pretende ser constantemente ingeniosa e irónica, y solo en contadas ocasiones consigue sonar fresca. Si al menos nos interesáramos por los personajes… Pero tampoco: en ningún momento consigue la autora arrancarnos la sospecha de que son simples instrumentos para que exista un crimen y su resolución, sin vida propia detrás de la novela. Ayuda mucho lo artificial  y poco creible de la trama – mención especial a cierto cocinero mágico, capaz de cocinar cincuenta o sesenta platos distintos a la perfección, el solo, en el transcurso de tres dias – y lo unidimensionales y exagerados que son varios de los personajes, rayando en lo caricaturesco. Y si, ya sé que es Bombay, pero ni con esas. Vamos, que no me ha gustado…

– El dilema de España, luis Garicano, ed. debate. Preciso, con un tono como de clase magistral, en ningún momento se va por las ramas ni se pierde ni en disgresiones o anédtotas, ni en los detalles técnicos de sus propuestas. Como una flecha hacia el blanco: recto y sin rodeos. Gracias a esto, ees bastante corto: se queda en 180 páginas de letra y márgenes generosos. Con respecto al contenido: Gaqricano de lo que sabe, sabe, y no se casa con nadie, y hay poco que discutirle.En lo que sabe menos, o de una manera mas general o tangencial, hay algo mas de  relleno ideológico, de lugares comunes del buenismo liberaloide, y alguna afirmación bastante errónea. Con todo, ya podríamos tener mas tipos del talante y la solvencia intelectual de este entre los cuadros del PP (y si me apuran, entre los cuadros del PSOE o de Podemos)

– Una conjura en Hispania, Lindsay Davids, ed. Edhasa. Las virtudes de siempre: entretenido, ingenioso, personajes adorables, parece mas una sátira de la sociedad actual que una recreación de época, aunque muchísimos detalles están muy trabajados. Junto con ültimo acto en Palmira, de los que mas me han gustado de la serie

– El canguro alcohólico. Relatos humorísticos de la Australia profunda, Kenneth Cook, ed. Sajalín. Me he reido, con algunos relatos mucho. Divertidísima la descripcción que nos hace del Outback australiano – el abrasador desierto que es todo el interior de este continente – en el que el tiempo se mide en latas de cerveza (bebidas), el deporte nacional es el “two – up” (apostar a cara o cruz con dos monedas), el porcentaje de chalados es mucho mayor que el de cualquier otro lugar del planetay los animales son sin excepción violentos, viles y malvados. Altamente recomendable.

– La belleza y el dolor de la batalla, Peter Englund, ed. Roca. Un gran libro, que te mete de lleno en el dia a dia del frente en la primera guerra mundial. Quizá haya reseña.

Como he tenido olvidado el blog, en cursiva van enumerados los libros que recuerdo ahora mismo haber leido entre Junio y Noviembre. No van en orden cronológico.

La canción de la espada (Serie viquingos, sajones y normandos) – Bernard Cornwell. Terriblemente entretenido, como de costumbre. Acción, acción, acción y mas acción. Razonablemente realista, si obviamos el que Ultred se salve sin un rasguño de prácticamente todas las batallas documentadas de la época, y de unas cuantas mas, surgidas de la imaginación del autor. Aunque en esta novela de la serie no es lo que mas destaca, la recreación de Cornwell del siglo VIII en las islas británicas  es fascinante.

1914. De la paz a la guerra – Margaret MacMillan. Tremendo ensayo – tocho en los que se repasan los hechos que llevaron, desde 1900 hasta 1914, a la progresiva fractura de la europa de la época en dos bloques antagónicos, y como el sucesivo aumento de las tensiones entre ellos, unos cuantos factores sociológicos clave, como el auge del militarismo, el imperialismo y del nacionalismo mas rancio, así como la falta de imaginación para preveer lo destructiva y brutal que ppodía llegar a ser una guerra general gracias a las nuevas tecnologúias que ponía a disposición de los contendientes la revolución industrial, y la falta de caracter y personalidad suficiente entre los líderes de la época para resistirse a la marea belicista, acabaron llevando a Europa a la primera guerra mundial. Fascinante, netre otras cosas, por lo cercana, y a la vez totalmente alienígena, que resulta la europa del princiios del siglo XX vista con los ojos del siglo XXI.

Delicioso suicidio en grupo – Arto Passilina. Divertido, pero algo menos divertido de lo que me esperaba. En todo caso, una novela muy bien resuelta y escrita con mala baba. Me ha resultado brillante en su primera mitad, y he tenido la sensación de que va perdiendo fuelle según van cayendo las páginas

Los surcos del azar – Paco Roca. Irregular. Brillante y necesario cuando se centra en las andanzas de la novena, historia tristemente desconocida en nuestro país, verdaderos héroes de guerra que insertos en la división Leclerc fueron la primera unidad aliada en entrar en el París ocupado en agosto de 1944. Me resulta mucho mas blanditas y tópicas las páginas dedicadas a contarnos la entrevista que tiene el propio Paco Roca con el protagonista, ya anciano, y como va transformándose a los ojos de su vecino, que asiste a las entrevistas, de un viejo amargado y cascarrabias a un héroe de guerra. Aunque ete tratamiento metaficcional de la historia pueda considerarse una metáfora del olvido al que ha sido sometida en España (y en Francia) esta parte de nuestra historia, y su tardío reconocimiento.

La urna rota, Politikón, ed. debate. Tan interesante como su blog. Una ventana abierta a la complejidad de la política, lleno de claroscuros y de pragmatismo, y alejado de la demagogia, del dogmatismo y de las exigencias de unicornios presentes en muchos movimientos de protesta (y en buena parte de las izquierdas) actuales: Lejos de pontificar, procuran presentar los pros y los contras de las propuestas de regeneración democrática que tanto ellos como otros colectivos han venido haciendo en los últimos tiempos. Hay mucha mas política que economía, por otra parte (como corresponde al perfl de los escritores, sociólogos y/o politólogos en su mayor parte)

Arrugas – Paco Roca. Absolutamente magnífico, una descripción absolutamente realista, y a ratos desgarradora, de, por un lado, la soledad y desamparo al que se ven abocados los viejos en nuestro sistema – abandonados por sus hijos en residencias  que funcionan como almacenes de persnas, para que no estorben ni molesten ni estropeen la vista – por un lado, y la destrucción física y mental que causa el alfeizmer, por el otro. 

Capitanes intrépidos – Richard Kipling. Es una ngran novela..,. del siglo XIX. Muy candorosa leida hoy dia, aunque destaca la estupenda recreación (algo idealizada, pero bueno) de la vida en el mar.

He terminado Sandman (volumenes VI y VII de la edición en tapa dura de Planeta) – Neil Gaiman. Una obra maestra.

Sukkand Island, David Vann. Novela dura, glacial como sus paisajes y como el interior de sus protagonistas. El punto de inflexión de la novela es brutal, verosímil, y además, consiguió que me pillara totalmente desprevenido.

El oro de Poseidón, Último acto en Palmira, Tiempo para escapar (Serie Marco Didio Falco) – Lindsey Davids. Con los ingredientes de siempre: Una Roma que funciona casi mas como sátira del presente que como recreación histórica, muchísima ironía y diálogos afilados y chispeantes, y dos personajes protagonistas – y sus respectivas familias – de los que te encariñas irremediablemente.

Los últimos – Juan Carlos Marquez. Floja con ganas. Ni siquiera logra salvarse como ejercicio de estilo. Como ciencia ficción, desde luego, no funciona: esta requiere una buena dosis de coherencia interna de la trama, no vale con ir poniendo una encima de otra todas las ocurrencias – Muchas de ellas, sospechosas de ser fruto del fusilamiento de entre otras, La carretera de Mccarty, o Soy Leyenda – que te van pasando por la mente. Como gamberrada no me hace gracia, y si resulta que se trata de una gran metáfora de algo superprofundo sobre la condición humana, yo no lo he pillado, la verdad sea dicha

La cuenta atrás – Alan Weismann. Un ensayo divulgativo sobre los problemas ecológicos que causa la superpoblación humana, y que deberíamos estar haciendo para evitarlo: El autor aboga por una mezcla de programas muy potentes de planificación familiar, de concienciación de los problemas de superpoblación para frenar la querencia natural a tener muchos hijos, y la plena emancipación de la mujer, ya que a mayor grado de educación y de intregración de esta en el mundo laboral, menores índices de natalidad. En apariencia es riguroso. Muy interesante.

 – Viaje al fin de la noche, Louis-Ferdinard Céline, ed. Edhasa pocket. Una novela durísima, escrita en estado de gracia, profundamente perturbadora por lo amarga y agria: Ausente de prácticamente todas sus páginas “lo que haría a un hombre mas grande que su simple vida, el amor por la vida de los demás”,  la novela destila el resentimiento y el odio mezquino de su protagonista (del propio escritor) contra todo y todos, especialmente contra su propia mediocridad. No es una novela para disfrutar, y ni si quiera estoy seguro de que me haya gustado. En cambio, ha conseguido abrumarme en muchos momentos, y perturbarme durante toda la lectura.

– Muerto el perro…, Carlos Salem, ed. Navona. Con lo que me han gustado algunas de las novelas y de los relatos de Salem, esta ha resultado ser lo mas flojo que le he leido: mucho tópico, la trama y bastantes personajes cogidos por los pelos, demasiado reciclaje del “universo salem” que aparenta ser mas relleno o falta de ideas que otra cosa, un final forzado, con un deux ex machina que chirría cosa mala, y muy poco, apenas chispazos, de la poesía tabernaria y cazallera que le caracteriza, y tanto me gustó en otros libros suyos. Bueno, un tropiezo lo tiene cualquiera…

– Juliano el apóstata, Gore Vidal, ed. Círculo de lectores. Con este tipo de novelas, es, en el fondo, con las que mas disfruto: sólida, sin alardes pero bien escrita, magníficamente documentada – práctimente todos los personajes que aparecen en la novela son históricos, así como casi todo lo que se narra – es un magnífico estudio sobre la figura de Juliano y el zelgeist de su época: un momento en el que el cristianismo, fagocitando tanto la base cultural helenística, como diferentes ritos paganos que acabaron incorporados a su corpus dogmático, se imponía ya como religión dominante, en un imperio romano que aunque todavía poderoso, daba ya muestras de parálisis y de agotamiento, y empezaba a acercarse a su final. Altamente recomendable.

– El vuelo del ángel, Michael Connelly, ed. Zeta. Un policiaco mas. Como otros muchos, un buen entretenimiento, con sus pinceladas de crítica social ligera, que se lee fácil y no deja demasiado poso después.

– Breviario de mitología clásica, Michael Kölmeier, ed. Edhasa. Quizá por estar destinado mas bien a un público adolescente, me ha resultado algo simplón. Aunque es verdad que para quien no haya tenido contacto con la mitología grecoromana, y no quiera complicarse la vida con un texto demasiado complejo, es una buena opción para una primera toma de contacto.

– Bloody Miami, Tom Wolfe, ed. Anagrama. Tan incisivo y ácido como de costumbre, Tom Wolfe disecciona y satiriza el ecosistema de Miami y a sus habitantes, en el que a lo que parece, cada grupo étnico y cada clase social odia desaforadamente al resto. Es mas irregular que otras novelas suyas: contiene tanto momentos increiblemente brillantes – todo lo relacionado con el mercadeo del Arte – como algún personaje que de tanto cargar las tintas, no resulta del todo creible (aunque quizá los estudios de enfermería sean menos exigentes en el lado americano del Atlántico)

– El puente de san Luis Rey, Thorthorn Wilder, ed. Edhasa. Una novela corta, pero magnífica. Estructurada en cuatro relatos cortos en los que se narran cuatro vidas a las que solo las une el haber acabado en el mismo momento (con la caida del puente de San Luis Rey, en el perú del siglo XVII). Profunda, deliciosa, sutil, la novela nos muestra como el amor (en sus distintas formas) es uno de los motores que nos hace avanzar en la vida, y lo único de nosotros que trasciende.

– Pruebas falsas, Donna León, ed. Booket. Un buen policiaco, y todo un despliegue de oficio de escritor. Sin el carisma de su compatriota Montalvano, o la profundidad psicológica de un Wallander, el comisario Brunetti tiene la suficiente personalidad como para zafarse de ser un policía random cualquiera.

Rebeldes y Traidores, de Lindsay Davids

Mas de un mes sin escribir aquí! Esperemos que estas tardanzas no se repitan…

Esta es Lindsey Davis: una sesentona británica arquetípica. La foto es de El heraldo de Aragón

Lindsay Davis no ganará el Nobel de literatura, y su nombre seguramente no aparecerá en las enciclopedias del futuro, en las páginas que estas dediquen a la literatura de finales del siglo XX. Eso no la ha impedido ganarse el respeto y la complicidad de sus muchos lectores, que siempre guardaremos un rinconcito en la memoria para acordarnos de Marco Didio Falco, informante en la ciudad de Roma en el año 70 d.c., y de su adorable, guapa y brillante esposa Helena Justina (todo un caracter), a quienes deseamos lo mejor.

Rebeldes y traidores es una de sus últimas novelas: está ambientada en la guerra civil inglesa, desde su comienzo en 1641 hasta 1657, cerca del final del protectorado de Cromwell. Pasando por la ejecución, tras ser condenado a muerte por alta traición y otros altos crímenes, de Carlos I, rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda, el 30 de enero de 1649. Hecho angular de la revolución de Cromwell, y de la propia novela, que Linday Davids nos narra de manera soberbia.

Es la obra mas ambiciosa de Linday Davids, que ha comentado de ella en público que “llevaba 20 años rondandole en la cabeza”. Es una novela de largo aliento; mas de mil páginas que recorren una época crucial de la historia británica. Para lo bueno, y para lo menos bueno, Lindsey Davids es consciente de la importancia de los hechos históricos que narra, y se encarga muy mucho de que los lectores lo seamos también. Es evidente que se ha documentado a fondo, y también es evidente que no ha sabido contenerse las ganas de enseñarnos todo lo que se ha dcumentado, ni ha sabido integrar en la narración toda esa información. En bastantes momentos se olvida de sus personajes para entrar a fondo en la alta política de la época, o en los porqués de tal o cual hecho histórico: a mí, amante de la divulgación pura y dura, esto no me molesta en absoluto (y me imagino que a la mayoría de lectores de novela histórica, tampoco) pero en puridad, no deja de ser un problema. Acorde con el peso que tiene el trasfondo histórico, la novela busca la épica en varios momentos, y esto de la épica no le sale. La autora tampoco tiene el pulso ni el oficio de un Bernard Cornwell para la violencia, asi que quizá consciente de sus limitaciones, solo nos acerca a las batallas de Naseby y de Dunbar, que acaba describiendo de manera bastante sosa y descafeinada, sin nervio.

Por suerte, nunca ha necesitado Lindsay Davids de la épica para ser divertidísima de leer, y Rebeldes y traidores no es una excepción. La fina ironía de la autora impregna el relato: sosteniéndolo en los momentos en los que corre el riesgo de volverse tedioso o excesivamente enciclopedista, evitando que caiga en la grandilocuencia,  sacándonos una sonrisa en el momento mas insospechado.

Pero donde de verdad nos gana Lindsay Davids es en las distancias cortas, y con sus personajes: maravillosamente mundanos, alejados de su mayoría de la gran Historia, o bien envueltos por esta muy a su pesar; irremisiblemente modernos, chispeantes, llenos de vitalidad como no lo están protagonistas de novelas de mas enjundia que esta. Es muy fácil empatizar con Gideon o Juliana; en comparación, los personajes históricos aparecen grises, desdibujados. El personaje mas claramente negativo, Orlando Lovell, también es el mas involucrado en las intrigas políticas, y dudo que sea por casualidad.  De hecho, los mejores capítulos de la novela son (además del prólogo en el que nos narra la ejecución de Carlos I) los mas eminentemente domésticos: la negociación entre Orlando Lovell y el mentor de Juliana Lovell para que sea aceptada su proposición de matrimonio, los avatares matrimoniales entre Lambert Jukes y Anne Jukes, incursiones entre algunas de las mas extravagantes sectas de la época incluidas…

Poco mas que decir. Una novela digna y entretenida, sobre una época interesante y pòco conocida, por lo menos, aquí en España. Una buena lectura.

Otro día mas.

“Una representación de la ejecución de Carlos I por un testigo ocular”
Óleo sobre lienzo
Jhon Weesop – 1649
Imagen cogida del blog Babbilonia

Nota extra sobre la edición. Es un libro de Edhasa: Para lo malo, porque cuesta 35 eurazos, un precio que me parece excesivo para casi cualquier novela no ilustrada. Por suerte, este lo he podido sacar de la biblioteca; de no ser así, dudo de que hubiera acabado comprándolo, salvo que apareciera en bolsillo, y en esta editorial tardan. Las ediciones de edhasa son, además, algo aparatosas: el libro es grande y pesado, incómodo para llevar por ahí, aunque en este caso está bastante justificado, ya que tiene mas de mil páginas. Y para lo bueno, por casi todo lo demás: tapa dura de verdad, forrada con tela, y no de cartoné guarro; papel sólido y resistente, de buen tacto; un cosido estupendo; un tamaño de letra que facilita la lectura; una portada bonita y acorde al tono de la novela; un mapa con las principales localizaciones de la novela, que resulta muy útil…

Coda: Durante la escritura de esta reseña, la serie sobre Marco Didio Falco ha intentado una y otra vez hacerse presente, bien como apoyo, bien como contrapunto de lo que es, y no es, Rebeldes y traidores. Al final he decidido purgar el texto de referencias a estos libros, aunque es verdad que comparten algunas de las características de Rebeldes y traidores (otras no tanto). quizá hable sobre ellos en un próximo post. Por ahora, solo comentar que  las novelas de Falco mucho menos serias que Rebeldes y taridores, con la autora mucho mas sardónica y desatada, y creo que son superiores.

 

Shakespeare y la ballena blanca – Jon Bilbao

Jon Bilbao – Ribadesella (Asturias), 1972; residente en Bilbao – es muy buen escritor. Sus dos libros de relatos, Como una historia de terror y Bajo el influjo del cometa son magníficos; su penúltima novela, Padres, hijos y primates, me resultó demasiado fría y de diseño, con algún personaje escesivamente artificioso (ese profesor…) y una historia alargada de maneta artificial a base de, entre otras cosas, conversaciones brillantes sobre robótica entre los personajes, que a la postre, acaban resultando relleno vacío. Pero tuvo muy buenas críticas, como por ejemplo aquí y aquí.

Jon Bilbao

Así que como es alguien siempre interesante de leer, y además, un tipo muy agradable, compré hace ya unos meses (y me la dedicó, con dibujito incluido, en la feria del libro de Bilbao) su último libro, Shakespeare y la ballena blanca. Y reconociendo que a mucha gente de buen criterio les parecerá – ya les ha parecido, aquí y aquí – muy buen libro, a mí no me ha gustado, por desgracia. (No soy el único)

Creo que Shakespeare y la ballena blanca es una novela fallida. Probablemente ya desde su concepción: el mero hecho de hacer aparecer a Moby Dick te encamina irremisiblemente a la comparación con el original; y en esa comparación es muy dificil dar la talla. Es verdad que Jon Bilbao escribe muy bien. Bajo un estilo aparentemente sobrio y sencillo, sin ninguna floritura, esconde maquinaria de precisión: el gusto de leer algo bien escrito basta para sostener la novela durante bastantes páginas. También es encomiable su habilidad para recrear una época isabelina verosímil sin abrumar con una avalancha de recortes de enciclopedia; o para describirnos la ambigua amistad de Shakespeare con el conde de Southampton, salpicada con una cierta tensión sexual muy bien manejada por el autor, en los que son los mejores pasajes del libro.

La novela nos situa a Shakespeare navegando en un galeón de la armada camino de Dinamarca, para una misión diplomática. Este se adentra en (es transportada a) un territorio sobrenatural, y de este emerge un leviatán, que, a partir de ese momento, se dedica a rondar el barco: “Medía mas de noventa pies, desde el hasta el extremo de la cola plana; casi un tercio de la longitud lo abarcaba la pesada cabeza rectangular, coronada por el espiráculo. […] El lomo se hallaba erizado por infinidad de arpones, mucho de ellos retorcidos como sacacorchos. Algunos colgaban flojos, a punto de desprenderse. Debían de llevar largo tiempo allí clavados, pues la carne alrededor del hierro estaba ulcerada. Varios arpones arrastraban restos de cabo. Otros llevaban tras de sí algo mas.” Este encuentro hace que cunda el pánico entre los tripulantes del barco, ya que hagan lo que hagan, el leviatán no se marcha; e inspira a Sakespeare para imaginarse una obra de teatro nueva, que versará sobre un capitán ballenero obsesionado con cazar a una ballena blanca, que se irá desarrollando en su cabeza, convirtiéndose en una obra espejo del Moby Dick de Melville.

Y surgen los problemas. Durante bastantes páginas, la novela no es mas que un sofisticado soporte de la reseña del Moby Dick de Herman Melville, por Jon Bilbao. Y si, es interesante… como reseña de blog, y porque me entraron ganas de releer la maravillosa novela de Melville. Pero como literatura funciona mal. Esto lastra sobremanera la primera mitad de la novela, que resulta bastante insulsa; mas hacia el final hay mas acción, la historia coge pulso y enteros y por lo menos, resulta entretenida.

Pero esta segunda mitad tampoco se libra: La ballena blanca de este libro no mola. Sale demasiado y demasiado rato en la novela; y como en las pelis de monstruos modernas, que de tanto enseñarnos lo guays que son los monstruos por ordenador hacen que pierdan todo el encanto, el leviatán de Melville, manejado por Jon Bilbao, pierde grandeza, ambigüedad y todo el poder simbólico; y pasa a ser un vulgar bichejo del averno sin gracia ni capacidad de estremecer.

En fin, una novela fallida. Una lástima. Eso si, sirve para que alguno se anime a leer o releer el Moby Dick de Melville, bienvenida sea.

Otro día mas.