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A la deriva

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A la deriva. Este es el rumbo del Athletic desde hace tiempo: desde el miércoles 9 de Mayo de 2012, para ser mas exactos. Los números son elocuentes: El equipo está decimosexto, lleva 26 puntos tras 25 jornadas de liga, y tiene los puestos de descenso solo tres puntos por debajo. Sin ser uno de los mas goleadores, es el segundo equipo que mas goles recibe (50). En copa le ha eliminado un 2ºB a doble partido, y en Europa League ha caído también a las primeras de cambio.

Las motivos? Desde las dos finales perdidas del año pasado es un club peleado consigo mismo. Tiene un entrenador que en Julio fue desautorizado a cuenta del berenjenal de las obras de Lezama, y que admite no hablarse con el presidente;  que con razón o sin ella,  acusó de millonarios prematuros, y de tomarse a broma la pérdida de la final de Copa a los jugadores. Y con el que tenemos la contradicción de que se emite un mensaje de apoyo absoluto hacia su figura, pero no se le trae nada de lo que a lo que parece pide para reforzar la plantilla, incluso cuando hay dinero para hacerlo.

El club tampoco ha sido capaz de asimilar con un mínimo de madurez ni de resolver con eficacia la marcha de tres de los futbolistas que formaban la columna vertebral del equipo la temporada pasada – Javi Martínez, LLorente y Amorebieta. Los dos últimos están solo de cuerpo presente, ya que aunque no se les ha dejado salir, no han renovado ni se hace nada desde el club para que sumen en esta su última temporada – lo que es muy posible que solo haya servido para desestabilizar el vestuario. Apenas se ha reforzado una plantilla ya de por sí corta, y que ha perdido mucha calidad. No se ha alcanzado en ningún momento la plenitud física de la temporada anterior, y hay que sumarle además la plaga de lesiones que la ha asolado durante la primera mitad del año, producto posiblemente de la falta de descanso veraniego de unos jugadores que acabaron agotados.

El resultado es un equipo en el que sus dos mejores futbolistas no están, y los demás tampoco han alcanzado en todo el año el nivel que dieron la temporada pasada. Es un equipo muy poco contundente arriba, y le cuesta un mundo materializar en goles el dominio que ejerce en los partidos; en defensa, es un desastre que trasciende a los jugadores: de centrales han jugado Amorebieta, Gurpegi, San José, Iturraspe, Borja Ekiza, Aurtenetxe, Ramallo y Laporte (no serán todos tan malos,digo yo). Los rivales no necesitan hacer gran cosa para ganar: demasiadas veces les vale con guardar el orden atrás y esperar a que el propio athletic se inmole con errores impropios de un equipo de primera división. Tampoco parece tener un plan B para cuando las cosas se tuercen (ni futbolistas que pudieran interpretarlo): se insiste siempre en el mismo molde de juego, incuso cuando claramente no funciona. Ha perdido la fe en su fútbol y en ellos mismos que les hacía indesmayables el año pasado. Juega bien a ratos, pero el grupo es un mar de dudas que se derrumba al primer soplido. Por último, la temprana eliminación tanto en la copa como en la Europa League, sumado a un trayecto liguero que se ha movido por el limbo de la mitad de la tabla hasta hace dos partidos – ahora nos estamos asomando al abismo – ha vaciado de objetivos la temporada, convirtiéndola en un triste “dejar pasar el tiempo hasta Junio lo mas rápido posible y el año que viene ya se verá” que está minando la moral de los jugadores.

Un ejemplo claro de esto es el derbi del viernes. Es verdad que el equipo empezó jugando bien, dominando. Llegó a ir por delante en el marcador, y por un momento, se vislumbró el 2 – 0 en el horizonte. Pero un gol de la Real en una jugada mas o menos aislada, y fruto en parte de la falta de jerarquía y determinación del portero – Yo creo que ese centro tiene que ser suyo; Griezman remata en el área pequeña – hace que lleguen empatados al descanso:

 

Y en la segunda parte, a la real le basta con ralentizar el juego para que nos desconectemos, y que una cantada tremenda del portero (esa es otra, vaya dos porteros que gasta este equipo) les ponga el partido de cara.

Y a partir de aquí, la nada mas absoluta. Un nuevo error defensivo indigno de un equipo de primera división cuesta el tercer gol:

Y después, prisas e imprecisiones  surgidas de la impotencia y de la desesperación. Tampoco hubo reacción alguna desde el banquillo: ningún cambio táctico o de hombres que pudiera suponer un revulsivo, algo distinto. Si hasta quitó del campo al que es el máximo goleador del equipo! Y oye, que no me parece mal que sacara a LLorente, que por lo menos fue capaz de rematar (sin éxito) los tres melones que le llegaron. Pero si el plan era colgar balones al área, por que no ponemos dos rematadores en el campo?

Pero lo peor de todo es que este guión no es algo extraño a este equipo. Con matices, este ha sido el mismo partido que se perdió con el Español hace dos semanas; en realidad, esta tónica es la que se lleva viendo toda la temporada.

En realidad, este equipo necesita un revulsivo, y lo necesita desde hace mucho tiempo. Debería haber traído un par de buenos futbolistas – Beñat, Mikel Rico, Monreal, Raúl García; por ejemplo) en verano, o como mal menor, en el mercado de invierno, que inyectasen sangre fresca, fondo de armario, variantes tácticas y competitividad en la plantilla, ya que de ninguna de estas cosas va sobrado. Dinero había. Debería haberse cerrado el tema de Llorente y de Amorebieta también en verano, o como mal menor en este mercado de invierno: Bien vendiéndolos, bien intentando que pasen el último año de contrato lo mejor que puedan y rindan lo mas cerca posible de su nivel. Porque obligarles a quedarse a la vez que se les pone a los pies de los caballos, forzando una situación en la que prácticamente pasarán el año en blanco, parece una manera singularmente estúpida de gestionar los recursos humanos. Deberíamos haber tenido un presidente capaz de ejercer su liderazgo en el club, en vez de estar o ausente, o a sus vendettas personales con los futbolistas que no quieren renovar. Deberíamos haber tenido a un entrenador capaz de recuperar la fe de los futbolistas en su trabajo, y de asignarle nuevos objetivos que evitasen la descomposición anímica del equipo después de caer en las dos competiciones de K.O.

Como ya nada de esto podemos hacerlo, y seguimos necesitando un revulsivo, podemos tratar de que Amorebieta, y sobre todo Llorente, aporten en lo que queda de temporada. También podemos tratar de jugar un poco distinto de cuando en cuando: bien cuando las lesiones mediaticen las alineaciones posibles, bien para partidos específicos en los que la guerra a campo abierto nos es claramente desfavorable, bien a lo largo de los partidos si las cosas se tuercen.

O podemos cambiar al entrenador: quizá alguien menos comprometido con la pureza del juego, pero que los jugadores se crean sea capaz ahora mismo de sacarle a la plantilla mas rendimiento en forma de puntos.

Porque algo hay que hacer. El equipo cae en barrena – 5 puntos de los últimos 27 en juego – y no parece capaz de salir del marasmo. Tiene que ganar 6 partidos de los trece que quedan de liga; puede acabar perfectamente en segunda si no lo hace. Y ahora mismo, no da la sensación de que pueda hacerlo.

Vamos, que en definitiva, hay que espabilar. Y hay que hacerlo pronto.

Otro día mas.