audiovisual

Rendirse sin disparar un solo tiro

Así de llenas están muchas salas de nuestro país, los días de entre semana…

Las noticias nos hablan del salvaje descenso de espectadores que está teniendo el cine. Y hace unos días, leyendo en el periódico sobre el cierre de los cines Ballonti, me llamó la atención el que, con las entradas a 3’50€, como las habían tenido los dos últimos dias de proyecciones, un taquillero comentara que había vendido el doble o mas de entradas de las que vendía normalmente (no pongo enlace. Lo leí en la edición en papel de El correo del 29/07/2013, y no he encontrado el reportaje en su web). Hace poco cerraron también, entre otras muchas, 180 de las 200 salas de la cadena Renoir, y la distribuidora Alta films, de Gonzalez Macho ambas.

El propio Gonzalez Macho, e imagino que otros muchos, culpan de la situación al cambio en el modo de visionar las películas – cada vez mas en casa, en la tele o en la pantalla del ordenador – a la desidia del gobierno a la hora de combatir la piratería y el mantra del todo gratis, y a la puntilla que ha supuesto la subida tan brutal del I.V.A. para el sector.

Tienen razón. La subida del I.V.A. para el cine del 8 al 21% es una de las decisiones mas estúpidas de un gobierno singularmente entusiasta de las estupideces. Ha conseguido recaudar menos que antes, y de paso, rematar a un sector que ya estaba mal. La piratería sigue campando a sus anchas: ya sea por desidia, o por miedo al que dirán en las redes sociales, pero la realidad es que ni este ni el anterior gobierno han hecho nada demasiado útil para contener, o al menos minimizar, la hemorragia mortífera que supone para la industria cultural*. Y la condescendencia con el todo gratis muy posiblemente esté empujando el cambio en el modo de consumir cine, pasando de hacerlo en pantalla grande a hacerlo en el salón de casa o en el ordenador. Seguro que hay muchos otros factores que influyen, pero el que en casa se puedan ver las películas si pagar un duro por ellas algo habrá tenido que ver.

Y sin embargo, tengo la sensación de que tanto distribuidores como exhibidores se están rindiendo sin disparar un solo tiro. El modelo de explotación del cine en salas es, hoy dia, esencialmente igual que hace 20 años: Estrenos, en tres sesiones diarias, mismo precio para toda las sesiones y todas las películas, con uno o dos días del espectador, venta de palomitas y refrescos a la entrada. Quitando que ahora las butacas son mas anchas, el 3D y algún otro avance técnico, ir al cine sigue siendo lo mismo ahora que en 1990.

Pero la sociedad, desde luego, no lo es. Y ante la constante caida de público que sufren las salas desde hace ya años, a productores y distribuidores solo se les oye lamentarse de que la gente ya no va al cine y de la falta de ayudas al sector. Donde están las ideas innovadoras, los cambios, las campañas para atraerse de nuevo a los espectadores?

Reconozco que no conozco como funciona la relación distribuidor – exhibidor cinematográfico, así que igual las ideas que voy a lanzar a partir de ahora son inviables o tontas: en el improbable caso de que alguen del sector acabe leyendo esto y lo piense, le ruego que me explique el porqué.

Una de las quejas recurrentes con respecto al cine es que es caro. Así que me pregunto: si el público dice que es caro, y están las salas vacías, por qué hay tan pocos cines que hayan bajado de precio? Por lo menos entre semana, que casi no hay gente: de verdad pierdes tanto bajando las entradas al entorno de los 4€? O Vale que tienes que doblar la venta de entradas para facturar lo mismo, pero pasar de 4 – 5 a 10 espectadores por sala (un compañero de trabajo y yo hemos llegado a estar solos en el cine) no debería ser ningún imposible. Y cuanta mas gente vaya, mas palomitas vas a vender.

Mas cosas que echo en falta: bonos. Estas navidades hubiera regalado gustosamente uno para 9 – 10 películas por 40 – 45€. Que pierdes 2 – 3€ por entrada? si, pero te aseguras 40€ por cada bono, vaya o no vaya. Pagando 5 – 6 entradas por adelantado. Me fidelizas como cliente: Voy a pagar algo menos por pase, pero voy a ir siempre a tu cine, en vez de ir cambiando. Puedo traer a mis amigos o a algún familiar, y al final de año, en vez de un cliente fijo, tienes dos o tres. Y cuantas mas veces vaya al cine, mas palomitas puedo comprar.

Otra idea que están explotando en USA: entradas premium, para grandes estrenos. Bien dos – tres dias antes del estreno oficial, bien el primer fin de semana, entradas mas caras, con algún obsequio (material promocional, autógrafos del director y actores principales, un póster de la película) que justifique el extra. Si hay gente dispuesta a pagar de mas por ver una peli antes, por qué no ofrecérselo?

Ahora que es técnicamente posible, por qué nadie intercala alguna sesión en la que se emita la película en v.o.s. a lo largo de la semana? A mí (y me imagino que alguno mas habrá por ahí) el tener que ver obligatoriamente la versión doblada me da una pereza profunda. Alguna vez mas ya entraría al cine de poder ver la película en v.o.s.; a las malas, mucho mas vacíos de lo que ya están entre semana tampoco iban a estar. Tampoco entiendo por qué prácticamente ningún cine repone clásicos: al fin y al cabo, están vacíos, no? Pues quizá, bajando un poco la entrada, con ciclos específicos, y/o una buena promoción, una política de reestrenos podría funcionar: Yo, por lo menos, pagaría (no 8€, pero pagaría) por ver El padrino, o 2001, en pantalla grande. No creo que sea el único.

Si para mucha gente no parece ser suficiente (para animarse a pagar) el ver la película en pantalla grande y con un buen sonido, por qué no se intenta dotar de otros valores añadidos al hecho de comprar una entrada? Añade un corto antes de la película. O se me ocurre que no sería tan dificil obsequiar con un código que de acceso a material extra para ver en casa, por internet: fotografías, entrevistas con los actores o el director, un como se hizo, escenas desechadas, partes del guión o del story-book.

En fin, ideas puede haber muchas. He ido al cine una única vez en lo que va de año, a finales de Julio. He visto Bestias del sur salvaje. No es exactamente un estreno, ya que a España llegó ya en febrero. Estuvo nominada a los Oscars: una buena película, aunque extraña. La lírica de la voz en off y la fantasía de algunas de sus metáforas visuales no acaban de encajar del todo bien con el realismo feista, y la cruda descripción de la miseria en la que viven los protagonistas, constantemente comparados con las bestias de su alrededor. La han pasado en los cines Golem Alhóndiga de Bilbao, como parte de un ciclo de verano – a lo que parece, este es su segundo año – en el que programan películas recientes de cine independiente, en v.o.s., a razón de tres películas a la semana, en horarios alternos. He pagado 4’50 por la entrada.

No creo que vaya muchas mas veces este año. Es verdad que si no voy, es por muchos motivos, de toda índole: los días son cortos, y trabajando los dos, y con una niña, es complicado. Sin embargo, aún sin ser un gran cinéfilo, la verdad es que disfruto viendo cine, y yendo al cine; y tengo la sensación de que nadie está haciendo ningún esfuerzo para animarme a ir mas.

Señores de la industria, a que estais esperando? Porque si no cambiais nada, el camino que llevais es el de la tumba…

Otro día mas.

*El que el fenómeno de la piratería está desangrando a la industria cultural, entendida como las grandes compañías del siglo XX que ha producido la mayor parte del mainstream de nuestra época, es una obviedad que no merece la pena discutirse. Yo, y muchas voces autorizadas, opinamos que esto es terriblemente negativo; otros muchos (voces autorizadas también) opinan lo contrario. No creo que este sea el post en el que discutirlo. En todo caso, yo no pirateo.

Motivos por los que fomentar el cine en V.O.S.

En España vemos prácticamente todo doblado. En vez de a Bruce willis, escuchamos a Ramón Langa; en vez de a Clint Eastwood,  a Constantino Romero. En España, escenas tan míticas como esta

suenan así:

Es verdad que por lo general el doblaje español es profesional, y de muy buen nivel tanto técnico como interpretativo. Pero la realidad es que no escuchamos las voces originales, si no la representación de esta (a veces muy buena, otras, como la de arriba, no tanto) que hacen los dobladores.

paises_doblaje

En amarillo, países europeos en los que es mayoritario el doblaje. Imagen de blog.wikifotos.org, datos tomados de wikipedia

Aunque durante la segunda república  es cuando se empezaron a doblar películas en España, es el régimen franquista el que lo impone como obligatorio en 1941, tanto para exaltar el idioma y la idiosincrasia nacional, como para poder ejercer la censura con mayor facilidad.

Pero desde hace mas de treinta años no tenemos ni censura ni dictadura. No somos los únicos en Europa que doblamos, pero nadie lo hace de una manera tan masiva como nosotros, y aunque es verdad que en una época en la que el analfabetismo era una realidad social quizá pudo tener un sentido, creo que deberíamos fomentar de una vez en España el visionado en V.O.S..

Se me ocurren varios motivos:

El verdaderamente importante: I. La versión en V.O.S. es mas respetuosa con la obra artística: no modifica la pista de sonido, limitándose a sobreimpresionar un par de lineas de texto sobre o bajo la imagen. Viendo la película subtitulada,  podemos apreciar la interpretación de los actores en su totalidad; la voz es una parte importante de la actuación, y a veces, lo es todo en un personaje. Por ejemplo, aquí podéis escuchar la brutalidad de voz de Bane, el villano de “El caballero oscuro: la leyenda renace”:

Y aquí tenéis a Bane en castellano de España:

No mola ni la mitad. Para empezar, el volumen de las voces está muy subido respecto al original, con lo que pierde mucha fuerza la banda sonora y dejamos de percibir mucho del sonido ambiente. No están los pequeños jadeos que le causa la máscara al personaje, ni el ligero tono metálico, ni el puntito de cinismo. El timbre de la voz es mas agudo y tiene un deje gritón e histérico que no tiene el discurso original.

Pero aparte de casos evidentes como este, en casi cualquier doblaje perdemos algo. Para el espectador medio español, Brad Pitt, Ewan mcGregor, Christian Slater, Wiil Smith, Jet Li, Ethan Hauke, Robert Downey Jr. o Mark Walberg, además de otros muchos, tienen la misma voz, y los mismos o parecidos recursos vocales, ya que a todos ellos les dobla Daniel García; lo mismo pasa con Robert de Niro, Dustin Hoffman, Sylvester stallone, John Hurt o Al Pacino, a quienes dobla Ricardo Solans. El universo sonoro de cada película en España queda reducido a unos cuantos registros vocales estándar (los de cada doblador), que se repiten una y otra vez. Como si a todos los grupos heavys les pusieramos a Halford como cantante: es verdad que alguno mejoraría, pero a cambio de perdenos a todos los demás. Además, en multitud de películas se cambian o se adaptan los diálogos, bien para que encajen con el movimiento de labios de los actores, bien para acercarlos al público local. Esto último pasa por ejemplo en “TED”. Esta es la versión original:

y esta es la versión doblada, en la que además, se alteró el diálogo para españolizarlo:

Y por poner un ejemplo mas: nos podemos perder los diferentes acentos de los personajes. Muchos actores hacen un considerable esfuerzo para hablar con un deje determinado, y todo este trabajo de caracterización nos lo perdemos al pasarlo todo a un español neutro. Esto nos lo encontramos en The wire: todo el trabajo – ya sea de casting, o de los actores – para ajustar la forma de hablar de los personajes a su contexto social, del que tenemos un ejemplo aquí

lo perdemos si lo escuchamos doblado:

En definitiva, por muy bien hecho que esté, el doblaje siempre acaba deformando la obra original en mayor o menor medida, por lo que deberíamos tratar de evitarlo.

II. El visionado en V.O.S. parece que ayuda en el aprendizaje de idiomas extranjeros, especialmente el inglés. Ayuda a “hacer oido”; eso afirman por lo general los profesionales de la enseñanza: Aquí, aquí, aquí y aquí, por ejemplo. Es verdad que no hay apenas estudios que apoyen empíricamente esta idea; aun así, parece demostrado que, por un lado,  la percepción de conocimiento del inglés es mayor, y por otro, se puede inferir una mejora estadística de la comprensión oral del inglés en los paises que se subtitula con respecto a los  paises en los que mayormente se dobla. Es verdad que en el conocimiento de una lengua extranjera influyen muchos otros factores: el nivel socioeconómico, la fuerza de la lengua mayoritaria, el sistema educativo… Subtitular en vez de doblar no es la panacea, pero visto el problema que tenemos en España con el conocimiento del inglés, creo que no deberíamos seguir con la desventaja competitiva que nos causa el doblaje masivo que padecemos.

III. La generalización del visionado de películas y series de televisión extranjeras en v.o.s. podría ayudar a mantener el hábito de la lectura en gente que normalmente no lee. Siendo la lectura la costumbre mas eficaz para salvar a las personas y a los pueblos de la barbarie, cualquier medida que pudiera servir para fomentarla es positiva. Que no se nos olvide que una sociedad que lee es mas difícil de embaucar engañar que una que solo ve la televisión; o por irnos a un ejemplo mas mundano, si por el hecho de acostumbrar a leer subtítulos conseguimos que haya gente que recupere la capacidad de leer los contratos que firma, ya habremos ganado mucho.

IV. El hecho de que las películas y series norteamericanas se emitieran en v.o.s. muy probablemente ayudaría a nuestra industria audiovisual en mayor medida de lo que la perjudicaría la pérdida de negocio de los estudios de doblaje, ya que le daría a esta un arma muy poderosa de diferenciación que ahora no tiene: el idioma. Y en menor medida, la posibilidad de explotar eficazmente la cercanía cultural con el espectador, que los productos extranjeos consiguen de manera artificial con el doblaje. Además, el que nos acostumbraramos al subtitulado podría ayudar a que se rodaran películas en catalán, euskera y gallego; ya que podrían tener difusión en todo el territorio sin la absurdez de tener que doblarlas al castellano antes.

V. A pesar de lo que opinan muchos, no es tan dificil acostumbrarse al subtitulado. Es verdad que al principio (las dos o tres primeras veces, no mucho mas allá) se hace raro, y centramos demasiado la vista en el texto, pero enseguida se aprende a leer los subtítulos a la vez que sigues la imagen, y en cuanto te acostumbras ves las películas prácticamente con la misma comodidad con la que las verías  dobladas, solo requiere un poquillo de concentración extra, poca cosa. Con el añadido de que a nada que tengas un poco de nivel de inglés, hay muchos subtítulos que no tienes ni que leerlos: en muchos diálogos cortos no necesitamos los subtítulos para nada . Un ejemplo aquí:

Se entiende perfectamente, no?

Bueno, voy a ir acabando. Ya sé que he cogido ejemplos de malos doblajes, y que mi selección no les hace justicia; normalmente los doblajes son buenos, e incluso algunos magníficos, como este de Francisco Sanchez  (a partir del minuto 3:00)

que se sostiene muy bien comparándolo con la voz original de Marlon Brando (aunque no la mejora):

Pero esto solo sirve para explicar el arraigo del doblaje en nuestro país, y no invalida ninguno de los motivos para evitarlo.

En otro post, hablaré de las medidas que se podrían tomar para fomentar la formato V.O.S.. De todas maneras, como apuntes rápidos, aviso que no soy partidario de prohibir ni imponer nada, por lo menos en un principio; que me gusta la idea de las cuotas, y que lo primero que habría que hacer es quitarle a la versión subtitulada el estigma de  “para cine de arte y ensayo” o “para cine iraní”:  a mí, por lo menos, me gustan las mismas películas que a la mayoría… solo que vistas sin doblar.

Otro día mas.