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Motivos por los que fomentar el cine en V.O.S.

En España vemos prácticamente todo doblado. En vez de a Bruce willis, escuchamos a Ramón Langa; en vez de a Clint Eastwood,  a Constantino Romero. En España, escenas tan míticas como esta

suenan así:

Es verdad que por lo general el doblaje español es profesional, y de muy buen nivel tanto técnico como interpretativo. Pero la realidad es que no escuchamos las voces originales, si no la representación de esta (a veces muy buena, otras, como la de arriba, no tanto) que hacen los dobladores.

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En amarillo, países europeos en los que es mayoritario el doblaje. Imagen de blog.wikifotos.org, datos tomados de wikipedia

Aunque durante la segunda república  es cuando se empezaron a doblar películas en España, es el régimen franquista el que lo impone como obligatorio en 1941, tanto para exaltar el idioma y la idiosincrasia nacional, como para poder ejercer la censura con mayor facilidad.

Pero desde hace mas de treinta años no tenemos ni censura ni dictadura. No somos los únicos en Europa que doblamos, pero nadie lo hace de una manera tan masiva como nosotros, y aunque es verdad que en una época en la que el analfabetismo era una realidad social quizá pudo tener un sentido, creo que deberíamos fomentar de una vez en España el visionado en V.O.S..

Se me ocurren varios motivos:

El verdaderamente importante: I. La versión en V.O.S. es mas respetuosa con la obra artística: no modifica la pista de sonido, limitándose a sobreimpresionar un par de lineas de texto sobre o bajo la imagen. Viendo la película subtitulada,  podemos apreciar la interpretación de los actores en su totalidad; la voz es una parte importante de la actuación, y a veces, lo es todo en un personaje. Por ejemplo, aquí podéis escuchar la brutalidad de voz de Bane, el villano de “El caballero oscuro: la leyenda renace”:

Y aquí tenéis a Bane en castellano de España:

No mola ni la mitad. Para empezar, el volumen de las voces está muy subido respecto al original, con lo que pierde mucha fuerza la banda sonora y dejamos de percibir mucho del sonido ambiente. No están los pequeños jadeos que le causa la máscara al personaje, ni el ligero tono metálico, ni el puntito de cinismo. El timbre de la voz es mas agudo y tiene un deje gritón e histérico que no tiene el discurso original.

Pero aparte de casos evidentes como este, en casi cualquier doblaje perdemos algo. Para el espectador medio español, Brad Pitt, Ewan mcGregor, Christian Slater, Wiil Smith, Jet Li, Ethan Hauke, Robert Downey Jr. o Mark Walberg, además de otros muchos, tienen la misma voz, y los mismos o parecidos recursos vocales, ya que a todos ellos les dobla Daniel García; lo mismo pasa con Robert de Niro, Dustin Hoffman, Sylvester stallone, John Hurt o Al Pacino, a quienes dobla Ricardo Solans. El universo sonoro de cada película en España queda reducido a unos cuantos registros vocales estándar (los de cada doblador), que se repiten una y otra vez. Como si a todos los grupos heavys les pusieramos a Halford como cantante: es verdad que alguno mejoraría, pero a cambio de perdenos a todos los demás. Además, en multitud de películas se cambian o se adaptan los diálogos, bien para que encajen con el movimiento de labios de los actores, bien para acercarlos al público local. Esto último pasa por ejemplo en “TED”. Esta es la versión original:

y esta es la versión doblada, en la que además, se alteró el diálogo para españolizarlo:

Y por poner un ejemplo mas: nos podemos perder los diferentes acentos de los personajes. Muchos actores hacen un considerable esfuerzo para hablar con un deje determinado, y todo este trabajo de caracterización nos lo perdemos al pasarlo todo a un español neutro. Esto nos lo encontramos en The wire: todo el trabajo – ya sea de casting, o de los actores – para ajustar la forma de hablar de los personajes a su contexto social, del que tenemos un ejemplo aquí

lo perdemos si lo escuchamos doblado:

En definitiva, por muy bien hecho que esté, el doblaje siempre acaba deformando la obra original en mayor o menor medida, por lo que deberíamos tratar de evitarlo.

II. El visionado en V.O.S. parece que ayuda en el aprendizaje de idiomas extranjeros, especialmente el inglés. Ayuda a “hacer oido”; eso afirman por lo general los profesionales de la enseñanza: Aquí, aquí, aquí y aquí, por ejemplo. Es verdad que no hay apenas estudios que apoyen empíricamente esta idea; aun así, parece demostrado que, por un lado,  la percepción de conocimiento del inglés es mayor, y por otro, se puede inferir una mejora estadística de la comprensión oral del inglés en los paises que se subtitula con respecto a los  paises en los que mayormente se dobla. Es verdad que en el conocimiento de una lengua extranjera influyen muchos otros factores: el nivel socioeconómico, la fuerza de la lengua mayoritaria, el sistema educativo… Subtitular en vez de doblar no es la panacea, pero visto el problema que tenemos en España con el conocimiento del inglés, creo que no deberíamos seguir con la desventaja competitiva que nos causa el doblaje masivo que padecemos.

III. La generalización del visionado de películas y series de televisión extranjeras en v.o.s. podría ayudar a mantener el hábito de la lectura en gente que normalmente no lee. Siendo la lectura la costumbre mas eficaz para salvar a las personas y a los pueblos de la barbarie, cualquier medida que pudiera servir para fomentarla es positiva. Que no se nos olvide que una sociedad que lee es mas difícil de embaucar engañar que una que solo ve la televisión; o por irnos a un ejemplo mas mundano, si por el hecho de acostumbrar a leer subtítulos conseguimos que haya gente que recupere la capacidad de leer los contratos que firma, ya habremos ganado mucho.

IV. El hecho de que las películas y series norteamericanas se emitieran en v.o.s. muy probablemente ayudaría a nuestra industria audiovisual en mayor medida de lo que la perjudicaría la pérdida de negocio de los estudios de doblaje, ya que le daría a esta un arma muy poderosa de diferenciación que ahora no tiene: el idioma. Y en menor medida, la posibilidad de explotar eficazmente la cercanía cultural con el espectador, que los productos extranjeos consiguen de manera artificial con el doblaje. Además, el que nos acostumbraramos al subtitulado podría ayudar a que se rodaran películas en catalán, euskera y gallego; ya que podrían tener difusión en todo el territorio sin la absurdez de tener que doblarlas al castellano antes.

V. A pesar de lo que opinan muchos, no es tan dificil acostumbrarse al subtitulado. Es verdad que al principio (las dos o tres primeras veces, no mucho mas allá) se hace raro, y centramos demasiado la vista en el texto, pero enseguida se aprende a leer los subtítulos a la vez que sigues la imagen, y en cuanto te acostumbras ves las películas prácticamente con la misma comodidad con la que las verías  dobladas, solo requiere un poquillo de concentración extra, poca cosa. Con el añadido de que a nada que tengas un poco de nivel de inglés, hay muchos subtítulos que no tienes ni que leerlos: en muchos diálogos cortos no necesitamos los subtítulos para nada . Un ejemplo aquí:

Se entiende perfectamente, no?

Bueno, voy a ir acabando. Ya sé que he cogido ejemplos de malos doblajes, y que mi selección no les hace justicia; normalmente los doblajes son buenos, e incluso algunos magníficos, como este de Francisco Sanchez  (a partir del minuto 3:00)

que se sostiene muy bien comparándolo con la voz original de Marlon Brando (aunque no la mejora):

Pero esto solo sirve para explicar el arraigo del doblaje en nuestro país, y no invalida ninguno de los motivos para evitarlo.

En otro post, hablaré de las medidas que se podrían tomar para fomentar la formato V.O.S.. De todas maneras, como apuntes rápidos, aviso que no soy partidario de prohibir ni imponer nada, por lo menos en un principio; que me gusta la idea de las cuotas, y que lo primero que habría que hacer es quitarle a la versión subtitulada el estigma de  “para cine de arte y ensayo” o “para cine iraní”:  a mí, por lo menos, me gustan las mismas películas que a la mayoría… solo que vistas sin doblar.

Otro día mas.