Y, al final, se marchó el (y otras cosas sobre Podemos)

Y se marchó (perdonadme la expresión) dejando una cagada en la puerta. El jueves de la semana pasada, a la mañana, estuvo con uno de su cuerda, soltó varias andanadas hacia la linea de flotación de su ya ex-partido – “Podemos tiene que recuperar la frescura que nos llevó a nacer” “a veces nos parecemos demasiado a aquellos que queremos sustituir” – y ese mismo dia por la tarde hubo rueda de prensa de Pablo Iglesias con cara de compungido anunciando que había aceptado su dimisión. Todo esto, tres meses después de que sus compañeros de dirección recortaran drásticamente su presencia pública tras conocerse sus asesorías de a 400.000€ a paraísos democráticos como la Venezuela de Maduro.

Vamos, muy edificante todo. Es curioso constatar que en las críticas de Monedero hay bastante verdad: por ejemplo, a tendrían que haberle largado hace ya tres meses. La reacción de Podemos al affaire Monedero – que por cierto, es feo: no tan feo como la Gurtel o los ERE, pero claro, no han gobernado nunca, así que la excusa de que los otros son peores no vale – ha sido puro Establishment: ¡Es todo mentira, una conspiración en nuestra contra, y los malos son los demás, que son casta y lo suyo sí que es gordo, no como lo nuestro, que son cuatro perras y por una buena causa!

En fin. Está por ver el alcance real que acaba teniendo la espantada en el resultado electoral de Podemos (el que no les va a hacer ni cosquillas, como dice Pablo Iglesias, no se lo cree ni el). Sinceramente, creo que van a llegar a noviembre con la lengua fuera. Aparte de la torpeza con la que han manejado esta historia de Monedero en estos meses – impropia, creo yo, de los supuestos especialistas en mercadotecnia política que son: si lo hubieran largado en cuanto salió, incluso podrían haber sacado pecho diciendo con razón que ellos sí que no toleran las corruptelas en su partido – su discurso político hasta ahora – postularse como Los Puros, nacidos del Pueblo y para el Pueblo, en guerra contra Los Otros, que son Los Malos, Los Malvados: siempre un ente etéreo, como Los Mercados, Los poderosos o La Casta, a los que van a castigar. Y un poco de prometer tartas para todos, y otro poco de tirar de tópicos de la izquierda – que ha funcionado bien para canalizar el cabreo del respetable en las encuestas, y en unas elecciones de segundo orden como las europeas, en las que se juega con red (da igual 1 que 5 que 15, tu capacidad efectiva para sacar adelante tus propuestas va a ser cercana a cero en cualquier caso) podría no ser tan eficaz cuando se juega con las cosas de comer: una vez que con su voto la gente ve que puede darles poder del de verdad, y no solo tocarle los cojones al PPSOE, es posible que les pregunten antes que piensan hacer con el, mas allá de “echar a La Casta”.

Y aquí empiezan los problemas.

Primero, porque el discurso etéreo de El Pueblo contra La Casta funciona peor una vez que tienes descender al pedrestre dia a día de la política. Una vez que tienes que terciar en la miriada de intereses contrapuestos de la ciudadanía, tus decisiones ya no gustarán ni favorecerán a todo el mundo, e inevitablemente tienes que posicionarte tanto en los temas a debate como en el espectro ideológico, como hacen los demás partidos. Pero cuando has hecho de bandera de ser Diferente y Puro, el hecho inevitable de integrarte en el sistema de partidos puede desgastarte mas de la cuenta.

Por otro lado, Ciudadanos, con la primera campaña en positivo (con propuestas claras y concretas, por lo menos) que se ve en España en años, y posicionandose claramente en el centro (o en el centro derecha, si lo preferís) le ha cerrado el paso hacia el electorado de centro o centro derecha que podría utilizarles como voto de castigo. Y le ha robado la iniciativa: ahora es Albert Ribera el que está marcando el debate político, mientras Podemos va a contrapié. Con el extra de que la estrategia de Ciudadanos de lanzar propuestas concretas les está obligando tanto a argumentar por qué no les gustan, como a explicar cual y como es su propuesta alternativa. Y bajados del pedestal de la pureza anticasta, el discurso político de Podemos se sostiene bastante peor.

Y por ahora, en las maneras y en las formas no se han distinguido demasiado del modo de hacer del resto de los políticos patrios. Tiene razón Monedero cuando dice “a veces nos parecemos demasiado a aquellos que queremos sustituir”: solo que, en mi opinión, desde el principio han parecido un partido político español como los demás, no solo ahora. Casos de corrupción no tienen, claro, entre otras cosas, porque todavía no han gobernado en ningún sitio. Aun así, les ha salido lo de Errejón (que es una bobada, pero demuestra una jeta considerable. Hasta que no se hizo público, no renunció a una beca por una investigación en la que no estaba trabajando desde hacía meses) y lo de Monedero, bastante mas feo. El obviar el programa electoral con el que te has presentado a unas elecciones, para un mes después de estas empezar a defender propuestas distintas, son actitudes perfectamente homologables con las de La Casta que dicen querer combatir: porque la supuesta estructura ultrademocrática y horizontal (del pueblo, como decían) y el programa colaborativo que salió de los famosos círculos (muy de “berdadera hizkierda”, por cierto)  les duró hasta que en las encuestas les dieron posibilidades reales de gobernar. Tres meses después de las europeas, ya eran un partido muy jerarquizado y vertical que se proclama socialdemócrata a la sueca. Para las autonómicas llevan un programa bastante mas moderado que el primigenio, al que le faltan una memoria económica (han dicho que la van a presentar comunidad por comunidad) y las medidas tendentes a crear una economía liberalizada y altamente competitiva propia de los países nórdicos; y le sobran los tics intervencionistas e incluso autoritarios. Es evidente que este viraje responde al intento de abarcar el mayor espectro electoral posible, un poco al estilo de lo que hace el PP desde la derecha. Pero a menos de un año de nacer como partido, suena impostado. Genera dudas. Cual es el Pablo iglesias de verdad, el de hace 9 meses o el de ahora? Además, sus bases (los mentados círculos) y sus recientemente captados cargos medios parecen estar bastante mas a la izquierda de lo que quiere situarse su cúpula. Está por ver, primero, si les siguen en el viaje, o empiezan a hablar de La Pureza y los Ideales Irrenunciables y se quedan por el camino (como Monedero), o peor, convierten el partido en un campo de batalla. Y está por ver si acaban convenciendo a los suficientes votantes moderados, de centro o de centro izquierda, de que su modelo de socialdemocracia centralista, intervencionista y populista es mejor que los de esta y esta competencia. Y de que han llegado a la socialdemocracia para quedarse, y no solo como añagaza electoral. Porque si puedes desechar alegremente un programa a un mes vista de unas elecciones, que seguridad tiene el votante de que no vayan a desechar el programa de ahora, un mes después de estas elecciones?

En fin, veremos si en noviembre, en un momento en el que mas gente va a empezar a notar la mejora económica que nos ha traído el petróleo barato, Podemos es de verdad una alternativa de gobierno o ha sido devorado por las guerras internas de pureza y la disonancia entre su grandilocuente discurso y sus actos.

Por último, una opinión (aún mas) personal. Pablo Iglesias no me gusta como político. Creo que tiene bastantes de los tics chungos que adornan a demasiados políticos patrios: es arrogante, soberbio, amigo del recitado del argumentario del partido, y de discurso simplón y maniqueo. Eso si, es muy buen tertuliano de televisión: quizá por eso ha llegado tan rápido a tanta gente. Ya mas en general, de Podemos me molestan bastante los enormes vacíos que parece haber en su pensamiento político. Me gustaría saber, por ejemplo, que diantres quieren hacer con la educación (mas allá del lugar común “educación pública y de calidad para todos”). Cual va a ser su política de infraestructuras, aunque sea a grandes rasgos (corredor mediterráneo, corredor central o ninguno; política con respecto a AVE). Cual es el grado de descentralización política que consideran óptimo*. Alguna opinión sobre política internacional. O sobre inmigración. Ya sé que la indefinición, y la falta de análisis es consustancial a casi todos los partidos políticos españoles, y también me molesta en los demás, pero hoy estamos hablando de Podemos, no?

Bueno, ya vale de chapa. Otro día mas.

P.D.: *Han propuesto una armonización fiscal entre las autonomías. No son federalistas, por desgracia…

Interludio publicitario

Bueno, pues la cosa es que una amiga mia, que hace unas fotos impresionantes, acaba de montar una página web en la que ha colgado alguna de las mas chulas. Así que he pensado que lo menos que puedo hacer es hacerla un poco de publicidad (no te llegarán muchas visitas desde aquí, Ana, pero oye, menos da una piedra. Piensa que por lo menos a esta cuña invita la casa) dejandoos el enlace para que os paseis. Merece la pena!

Para abrir boca (y para convenceros a los malpensados de que esta entrada no es solo por cumplir) esta es una que me gusta mucho a mí:


ENERO2014 1441

Buena foto, eeh? Pues para ver el resto, seguis este enlace: anabelbarrio.com. Ale, ya estais tardando!

Otro dia mas.

 

Pedrestre reseña de El capital en el siglo XXI

Bueno, pues mes y medio me ha costado el jodio.

Creía que no tardaría tanto. De hecho, no es un libro dificil ni especialmente denso, y está escrito de manera digna. Quitando cierto vocabulario y alguna expresión llamativa, apenas se nota que es una traducción sudamericana. Tal y como afirma el autor, es fácil de seguir incluso para legos en economía como yo. Pero siendo como es un libro de tesis, es inevitablemente pesado en muchos tramos, especialmente cuando se enfrasca en explicar y desgranar las diferentes series históricas de datos en las que se apoya.

Así pues, comentemos el libro. Lo primero: creo que la edición pide tapa dura. Reconozco que me gustan el papel, mate y muy levemente amarillento; la tipografía, el tamaño de letra y el interlineado compacto. La página es de lectura cómoda, quizá un pelín grande, pero tienes que andar pendiente de no abrir el libro demasiado, para que no se quede el lomo doblado, lo que es un engorro. Y por el tipo de libro que es, dudo que hubieran afectado a las ventas los 2/3€ extra – de 29 que vale a 32-33€ – que supone el cartoné.

En cuanto a su contenido, bien. La tesis principal del libro es que a largo plazo, y exceptuando periodos puntuales en países vinculados a procesos de recuperación o de convergencia, como la Europa continental en la década de los años cincuenta o China hoy, la tasa promedio de rendimiento del capital r es sensiblemente superior a la tasa de crecimiento promedio del ingreso y la producción g. Esto genera una dinámica de aumento de las desigualdades mediante la concentración de capitales: una vez constituido, el capital se repoduce solo, y a mayor velocidad según mas grande se vaya haciendo. A largo plazo y salvo que se le ponga remedio mediante acciones políticas, nos lleva a una sociedad de rentistas como la del siglo XIX. Solo el terremoto causado por las dos guerras mundiales ha volteado este equilibrio en los dos últimos siglos, pero nos vamos acercando a los valores estadísticos de capital/ingresos del trabajo  y % del capital en manos del 1% mas rico de la belle époque. Esta dinámica no se puede romper liberalizando aún mas la economía y perfeccionando el acceso y el funcionamiento de los mercados, ya que la desigualdad r>g es parte intrínseca del funcionamiento del modelo económico capitalista.

Para detener el aumento continuado de las desigualdades que produce mecánicamente el modelo económico capitalista, el autor propone:

– Retornar al impuesto cuasiconfiscatorio, del 70 – 80% sobre los ingresos absurdamente elevados, superiores a los dos – tres millones de euros anuales. Tal y como estaba en los años cincuenta y sesenta en todos los paises occidentales. La idea es desincentivar el crecimiento exponencial de los salarios de los superejecutivos, que el autor sostiene que no están vinculados a aumentos de la productividad o del beneficio de las empresas ni mucho menos equivalentes, sino mas bien a una sofisticada captura de rentas por parte de unas élites en proceso de hacerse hereditarias y no meritocráticas, y que no son útiles para la economía en su conjunto.

– Establecer un impuesto fuerte y progresivo de hasta el 10% anual para las mayores fortunas, sobre el capital. Para detener el crecimiento de las desigualdades patrimoniales globales, y poder financiar las inversiones en educación y bienestar social de los estados sin tener que aumentar la carga impositiva a las clases medias, o sin tener que incurrir en déficits presupuestarios que vayan engordando las deudas públicas, haciendo a los estados cada vez mas dependientes de los mercados de deuda.

Y ahora, mi opinión. Soy incapaz de discernir si las series de datos que presenta han sido “arregladas” (o hasta que punto lo ha hecho) para que encajen con su tesis; ya que ni he buceado entre los anexos técnicos online del libro, no tengo los conocimientos suficientes como para encontrar esos “arreglos”, si los hubiera  (Sala y Martí y Varoufakis  entre otros economistas, ponen en duda los datos de Pikkety de crecimiento de la relación capital/ingreso en los últimos treinta años, desde caminos y por motivos diferentes, así que algo habrá). El impuesto directo sobre el capital (y no solo sobre el rendimiento de este) creo que es una idea poderosa, aunque utópica – ya que requiere una coordinación internacional mucho mayor que la actual – y tal y como la plantea Pikkety,  sumada a impuestos marginales sobre el ingreso tan elevados, posiblemente demasiado agresiva: probablemente, sería mas fácil su implantación en una versión bastante suavizada. En todo caso, la de Pikkety me ha resultado una argumentación razonablemente sólida, quizá porque no soy economista, y me muevo en unos parámetros ideológicos cercanos a los del autor.

Por lo demás, un libro necesario. Pone en el debate público el problema de la desigualdad, y no solo el de la “desigualdad de oportunidades”, demuestra que desde la izquierda, o el centroizquierda si se prefiere, se puede seguir haciendo o proponiendo políticas “duras”, y no solo hablar del matrimonio homosexual y similares (que no digo que no sean temas importantes, pero…), y que se puede hacer desde el rigor y el empirismo, y no solo desde el sentimentalismo. O como dice el autor, “negarse a usar cifras rara vez favorece a los mas pobres”

Otro dia mas.

Propósitos (lectores) de año nuevo

Los clásicos (y rancietes) propositos de principios de año, pero en forma de lecturas. Estos son unos cuantos libros que tengo el propósito de leer este 2015:

– El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty. Cayó como una bomba entre los círculos de politólogos y economistas el año pasado, siendo uno de los libros que mas debate han generado a su alrededor. Ha sido el cisne gris de la navidad librera, o por lo menos de la navidad librera de las buenas librerías: en la que compré mi ejemplar, me comentaron que había sido el título que habían vendido a mayor velocidad en unos cuantos años. Caerá en enero o febrero, aunque me impone respeto: es un tochaco de 650 páginas grandecitas y de letra apretada, aunque no muy pequeña, y además he leido que es bastante densito.

– Anna Karenina, de Leon Tolstoi. De las tres grandes novelas sobre el adulterio del siglo XIX (La regenta, Madame bovary y esta) es la que me falta por leer. Además, Tolstoi era un escritor portentoso, y esta es una de sus obras mayores, todo un clásico. Anda por casa, en un maxi bolsillo (bastante feo, pero bueno) con la última traducción que encargó Alba ed. a Victor Gallego, que dijeron en su dia que era magnífica. eso si, es un bicharraco de prácticamente mil páginas. Llegará en primavera, espero.

– La biblia, o por lo menos, partes de ella. Del libro mas influyente de la tradición occidental tengo leidos el pentateuco (génesis, éxodo, levítico, números y deuteronomio) y los evangelios, del nuevo testamento. Este año intentaremos leer algo mas: hechos de los apóstoles, del nuevo testamento; y quizá los libros hstóricos del viejo. Siempre es interesante ir a las fuentes, y muchos de los mitos fundacionales de nuestra cultura tienen su origen aquí.

– Un libro en euskera: Twist, de Harkaitz kano, o a Unai Elorriaga o Kirmen Uribe, si sacan novela este año. Principalmente, para que no se me oxide del todo el idioma, que apenas practico; además, de Twist hablaron muy bien el año pasado. Y aunque haya traducción, si se puede leer el original, mejor que mejor…

– La montaña mágica, de Thomas Mann. Es un reto; es larguísima, y tengo entendido que tiene fama de “aburrida”. Reconozco que pensar en sus mas de mil páginas me vuelve perezoso, pero en fin, es una obra magna de la literatura, y además, de Mann no he leido nada. En casa está en pocket XL de edhasa: aunque feote, es una edición cómoda de leer. Además, es una nueva traducción de la que hablaron maravillas. Veremos cuando cae: verano, tal vez…

– Berlín Alexanderplatz, de Alfred Döblin. Está en casa, en una edición preciosa de RBA, en tapa dura. Es un habitual de las listas de las cien mejores novelas del siglo XX, y además, retrata un lugar y una época que apenas conozco, y sobre la que tengo curiosidad: el Berlín de los primeros años veinte, justo al final de la primera guerra mundial.

– La señal y el ruido, de Nate Silver. Este lo tenía en mente desde que supe de su existencia en inglés, y ha pasado por delante de mis morros sin yo enterarme, ya que lo sacaron como novedad en la primavera pasada, a lo que parece. Nate Silver es el tipo que fué capaz de predecir casi con total exactitud los resultados de las elecciones en USA de 2012, mediante el análisis estadístico de las encuestas publicadas en los diferentes medios, y su libro habla sobre la estadistica aplicada al conocimiento de la realidad. Le tengo unas ganas terribles. Antes de marzo he acabado con el, seguro

El vizconde de braguelonne, de Alejandro Dumas. Es la tercera y última novela de los mosqueteros, y la que me falta por leer. Lleva esperando mas de siete años a que me ponga con el, este año espero vencer la pereza que me prduce enfrascarme en una novela tan increiblemente larga como esta. Habrá que ver si no me he hecho demasiado mayor como para disfrutar plenamente de las aventuras desprejuiciadas y folletinescas de Dumas.

Bueno, a ver cuantos de estos han caido, al final del año. Que no serán todos: luego se cruzan novedades, lecturitas desengrasantes de pura evasión, cambios de humor o cansancio que aconsejan libros mas triviales o ligeros, el NBA 2K15…

Esto es todo por hoy. Otro día mas.