Lecturas 2015

Página en actualización

Como no tengo intención ni de hacer crítica, ni de seguir ningún tipo de lógica para reseñar o no los libros que voy leyendo, en esta página voy a ir dejándolos apuntados, por si a alguno le sirve de referencia o inspiración, con: título, autor, editorial y alguna pequeña anotación o sensación que me haya dejado el libro, en dos o tres líneas.

Los comentarios de esta página quedan abiertos para recomendaciones, o lecturas vuestras.

La lista aquí (lo mas nuevo delante)

Las del resto de este año en el que ha estado el blog parado han sido estas (no van en orden)

  • Apocalipsis Z. El principio del fin, Manuel Loueiro. Un gran entretenimiento, y una gran novela de Zombis, especialmente en su primera mitad.
  • Sumisión, Michel Houequebecq. Una gran idea ejecutada con desgana. El autor se cansa del libro antes de terminarlo y eso hace que lo acabe de mala manera, con desidia palpable y muchos detalles por pulir. Volantazo de mitad de novela incluido. A pesar de todo, provocativo y aprovechable, aunque es una novela fallida.
  • Matar a un ruiseñor, Harper Lee. Es una jodida obra maestra, y un libro profundamente triste. Hay libros que hablan de lo que los hombres somos. Los hay que hablan de lo que soñamos con ser. Harper Lee logra mostrarnos las dos cosas a la vez. 
  • La riqueza de las naciones, Adam Smith.. Imprescindible, aunque farragoso hoy dia, y hay que tomarselo con paciencia y como lo que es: un libro que tiene mas de trescientos años. Sorprendería a muchos izquierdistas modernos (que estarían de acuerdo con el en mas cosas de las que creerian estar en un principio) y a muchos liberalistos modernos (a los que de levantarse de su tumba, correría a gorrazos)
  • Los juegos del hambre / En llamas / Sinsajo, Suzanne Collins. Debería hacer reseña de esto. Si lo piensas un poco, resulta increible que una trilogía tan condenadamente mojigata y conservadora (barnizada de pijoprogrerio, pero conservadora), tan llena de clichés y con un universo tan inconsistente funcione. Pero oye, funciona.
  • Waterloo, Bernard Cornwell
  • Los Valientes, Roberto de Paz
  • El límite inferior, Nere Basabe
  • París 1919. Seis meses que cambiaron el mundo,  Margaret McMillan
  • El Vizconde de Braguelonne, Alejandro Dumas
  • Historia de la Roma antigua, Lucien Jerphagnon

– El enemigo de Dios, Bernard Coernwell, ed. Marlow. Otra novela de Cornwell mas, y van… Con las virtudes y defectos de siempre, pero esta trilogía – La novelización de las leyendas artúricas, de la que esta es la segunda novela; El rey del invierno y Excalibur son primera y tercera, respectivamente – es lo mejor que he leido de el hasta ahora.

– El tiempo es un canalla, Jennifer Egan, ed. minúscula. Es una novela magnífica. De estructura tremendamente episódica – tanto que muchos episodios funcionarían como relatos independientes – explora, a través de un puñado de personajes relacionados entre sí y relacionados con la música, y a lo largo de varias décadas, los mecanismos y las razones – el azar y otras – por el que las personas triunfan o fracasan, sufren sus triunfos o resurgen de sus fracasos anteriores, y de vidas queentran en pausa, y como a veces esas pausas se acaban, y la vida sigue…

– La tierra en llamas (Sajones, Vikingos y Normandos V), Bernard Cornwell, ed. Edhasa. Puedo copiar y pegar lo que escribí sobre el anterior (y sobre el anterior al anterior; y sobre el anterior anterior al anterior…): Es terriblemente entretenido, y se lee en un suspiro, es acción, acción y mas acción, la ambientación histórica esta muy conseguida, y… los personajes son maniqueos y planos, la verosimilitud de la historia de Uthred de Bebbanburg es tremendamente cuestionable, y todo es como de novela de aventuras para adolescentes, lo que es en realidad. Es libro de fórmula, como todas las de Cornwell; una fórmula terriblemente efectiva en sus manos, perfeccionada por el, y que ha sido copiada hasta la saciedad: la fantasía heroica para adolescentes actual – Los juegos del hambre y similares – y para no tan adolescentes, como Juego de Tronos – beben bastante mas del estilo Cornwelliano que de la épica Tolkieniana.

– La pequeña comunista que no sonreía nunca, Lola Lafon, ed. Anagrama. O el precio de 30 seguundos de perfección, podría titularse también esta magnífica obra que novela la biografía de Nadia Comanecci y que nos habla de su ambivalente relación con el régimen de Céaucescu, las sombras y las (pocas, pero potentes a veces) luces que los regímenes comunistas de la Europa del este imponían sobre sus ciudadanos, y de la mezcla de talento, determinación, fé ciega y régimen draconiano de entrenamiento que llevó al equipo rumano de gimnasia artística hasta la cima. Una gran lectura.

-¡Guardias! ¡Guardias!, Terry prachett, ed. Plaza&Janes. Bueno, está bien. Es brillante en ocasiones, y me he quedado con la sensación de que parte de la gracia se pierde con la traducción. Reconozco que hay momentos, personajes, ideas ingeniosas en el texto, y que a ratos y como de rondón, reflexiones de una profundidad inusitada salpican la narración. Pero en los libros de Prachett que he leido me acaba faltando algo (continuidad, tal vez; algo mas de rigor intratexto, o quizá es su manera de escribir) y no me terminan de llenar. Es probablemente un problema mio.

– La señal y el ruido, Nate Silver, ediciones Península. La verdad es que he disfrutado mucho de la inmersión en el mundo de las predicciones de la mano de Nate Silver. Es ameno y fácil de leer gracias a su tono desenfadado y su buen equilibrio entre la anécdota interesante y las reflexiones mas teóricas sobre las predicciones y las apuestas. Me ha llamado la atención, por otra parte, el cierto escepticismo con el que aborda el uso de los ordenadores y de los modelos estadísticos para mejorar las predicciones: en las (en realidad pocas) historias de éxito que nos narra, el factor humano (la habilidad, los conocimientos y/o la experiencia para decidir que datos son señal y cuales ruido) es imprescindible y decisivo.

– Cortafuegos, Henning Mankell, ed. Tusquets. Uno de los últimos Wallander, con las virtudes y defectos de casi toda la serie: Wallander es un personaje complejo y fascinante, pero muchas de sus novelas están demasiado orientadas al thiller, con demasida acción, casos excesivamente rocambolescos o truculentos, y momentos en el que se adivina un trabajo de documentación algo escaso y desganado. En todo caso, un entretenimiento estupendo y de calidad.

– Muerte: El alto coste de la vida y Muerte: lo mejor de la vida, Neil Gaiman, ed. Planeta DeAgostini. Dos miniseries nacidas al calor de la serie de Sandman, de buen nivel, pero sin el toque de genialidad de los mejores momentos de esta última. Además, Muerte luce mas como secundaria de lujo que como protagonista, que le vamos a hacer. Son una buena lectura, en todo caso

– Anna Karénína, Lev Tolstoi, ed. Alba. Es un novelón impresionante. En realidad, poco (o nada, mas bien) puedo añadir a lo que en mil sititios se ha dicho de ella. Es de lo mejor que he leido nunca, sin duda. Cuando uno coge un libro de esta envergadura (en todos los sentidos del término) siempre lo hace, o yo por lo menos lo hago, con un cierto temor reverencial: seré capaz de apreciarlo en lo que vale, de sacarle el jugo? En este sentido, me ha sorprendido favorablemente la aparente sencillez con la que se lee, y su brutal sentido del tempo y del ritmo novelesco, que me ha parecido superior al de Guerra y paz, en el que abundaban los remansos. Y sin embargo, la aparente sencillez de su prosa esconde un afilado análisis de los modos y usos sociales de la aristocracia rusa de su época, y a su vez, un acertado estudio de la familia y del matrimonio, y un profundo conocimiento del comportamiento humano. Todos sus personajes – y son unos cuantos – están definidos, llenos de vida, son asombrosamente imperfectos y reales. Las primeras 300 páginas son tremendas; El final es demoledor. Una obra maestra.

– Frío, Rafael Pinedo, ed. Salto de página. Muy buena novela, aunque no es tan buena (como Plop), y curiosamente, deja una sensación ligeramente decepcionante (que no es culpa de la novela, sino de nuestras expectativas previas). Por lo demás, bien. contiene unas pocas imágenes potentes (es mucho menos bárbara que Plop). Habla de la locura inducida por la soledad, el fanatismo y la represión sexual, y mas sutilmente, de la fragilidad de la cultura y lo fácil que se pervierte o destruye una vez que se rompen los lazos sociales.

– Crónica del rey pasmado, Gonzalo Torrente Ballester, ed. Austral básicos. Sin ser (ni pretenderlo, ojo) la Gran Novela de Torrente Ballester, se lee con gusto: Bien resuelta, con un tono ligero que le encaja como un guante a la historia, con un ritmo estupendo, una ácida descripción de la corte de Felipe IV, y una divertida crítica al fanatismo religioso. Una novela estupenda.

– Cartas desde la tierra, Mark twain, Trama editorial. Un curioso epistolario que Satán, exiliado en la tierra, les escribe a sus antiguos compañeros los arcángeles San Gabriel y San Miguel, que comienzan siendo netamente humorísticas, liras y festivas, para virar rápidamente y convertirse en un ataque frontal a la hipocresía del pensamiento religioso y de la tradición y del pensamiento judeocristiano. Cortito, muy cortito; pero delicioso. Te quedas con ganas de mas.

– Física familiar, Jon Bilbao, ed. Salto de página. Es un recopilatorio de 9 relatos, de los que solo los tres últimos son inéditos. Me ha resultado netamente inferior tanto a Como una historia de terror  como a Bajo el influjo del cometa, y bastante mas irregular que estos. El relato que da nombre al volumen, y especialmente Horror a bordo del Boris Butoma han sido los relatos que mas me han gustado. La escritura de Jon Bilbao, eso si, tan elegante y precisa como siempre, aunque me ha dado la sensación de masticarnos los relatos algo mas de lo necesario en un par de ocasiones.

– El capital en el siglo XXI, Thomas Pikkety, ed. Fondo de cultura económica. Mes y medio me ha costado el jodio. No es un libro dificil, y es verdad que, tal y como afirma el autor,, es fácil de seguir incluso para legos en economía como yo. Pero siendo como es un libro de tesis, es inevitablemente pesado en muchos tramos, especialmente cuando se enfrasca en explicar y desgranar las diferentes series históricas en las que se apoya. En cuanto a su contenido, bien, mas allá de que el impuesto al capital que plantea el autor para romper la tendencia al alza de las desigualdades sea profundamente utópico e inaplicable en estos momentos. Soy incapaz de discernir si las series de datos que presenta han sido “arregladas” (o hasta que punto lo ha hecho) para que encajen con su tesis; ya que ni he buceado entre los anexos técnicos online del libro, no tengo los conocimientos suficientes como para encontrar esos arreglos, si los hubiera; en todo caso, el de Pikkety me ha resultado un razonamiento muy sólido (quizá porque me muevo en unos parámetros ideológicos cercanos al del autor) Por lo demás, un libro necesario, desde el momento en que pone en el debate público el problema de la desigualdad, y no solo el de la “desigualdad de oportunidades”, que demuestra que desde la izquierda, o el centroizquierda si se prefiere, se puede seguir haciendo política “dura”, y no solo hablar del matrimonio homosexual y similares (que no digo que no sean temas importantes, pero…), y que se puede hacer desde el rigor y el empirismo, y no solo desde el sentimentalismo. O como dice el autor, “negarse a usar cifras rara vez favorece a los mas pobres”. Una reseña mas completa en esta entrada.

– Knockemstiff, Donald Ray Pollock, ed. Libros del silencio. Muy buen libro de relatos. Pollock retrata a lo mas bajo de lo mas bajo de la escalera social de los estados unidos: gente a la que la miseria física y moral, la sordidez y la falta de expectativas, educación, cultura, han embrutecido y envilecido hasta extremos repugnantes, gente que no tiene normalmente ninguna posibilidad de escapar de la degradación, y que cuando la tiene, es incapaz de detectarla o de reunir el valor o la fuerza moral para dar el paso adelante. Y aunque en alguno de los relatos se le va la mano, suenan sinceros, reales, creíbles: ayuda el que Pollock ni juzgue ni se compadezca de sus personajes. El libro consigue causar desasosiego, algunos de los cuentos son increíblemente tristes, y el poso que deja el libro es que el trocito de sociedad que describe, aunque minoritario y localizado, es tristemente real.

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