Una crítica destructiva de Los crímenes de Adhesir Villa (Kalpana Swaminathan, ed. Siruela)

Sé que antes de dedicar unas lineas a destrozar sin misericordia una obra artística todos deberíamos pararnos a recordar las palabras de Anton Ego:”las criticas destructivas son divertidas de escribir y de leer. Pero la verdad que todo crítico debe afrontar, tarde o temprano, es que cualquier creación, por mediocre que esta sea, tiene mas sentido que la crítica en la que la tachamos de basura”

Pero que leches, si no me lee nadie! y mucho menos, una crítica de un libro del pleistoceno (la novela es del 2006, y la publicó Siruela en 2009) que hoy dia no es mas que un renglón en el catálogo de la editorial! (eso, si no se ha descatalogado ya)

Así que vamos a ello.

Los crímenes de Adhesir Villa (Kalpana Swaminathan, ed. Siruela) me ha parecido un mal libro

1. Porque el único motivo que me hizo llegar hasta la página 250 de 320 que tiene es la contraportada: ahí decía que era un policiaco, y que había un par de asesinatos. Sin tapas, lo hubiera dejado a la mitad seguro.

2. Casi todo lo que hay en las primeras 250 páginas es relleno insustancial. Presentaciones de personajes que no consiguen importarme un pimiento, problemitas existenciales de la narradora y un amago de trama de gustarse mucho entre ella y otro de los personajes, con bastante poca chicha; un mucho de descripción de platos de cocina típicos indios, y un mucho de intento de la escritora por ser ingeniosa. Sin conseguirlo, normalmente,

5. aunque intentando hacerse notar en todo momento, mediante una voz que constantemente quiere ser irónica, y graciosa, y fresca. A mí, que cada vez me gustan mas los escritores que escriben sin demasiados adornos o florituras, me parece que esto o lo haces MUY bien (y no es fácil) o termina dejando la impresión de recurso de escritor mediocre, que resulta cansino mas allá de la distancia “artículo de blog”: 1500 – 2000 palabras.

4. Nada en la novela es natural o fluye. Parte del problema es de estructura: la autora monta un enigma de habitación cerrada donde la gracia consiste en encontrar al asesino, que necesariamente está en la habitación. El trozo policiaco en sí (las últimas 70 páginas, mas o menos) no está mal, hubiera encajado bien como relato corto, o nouvelle, un mero juego de ingenio. Lo que hacía Agatha Cristie, para entendernos. Pero la autora se empeña en hacer de ello una novela. Y pasa que tiene que llenar las 200 páginas extra que tiene el libro con algo, y estas no funcionan porque

4.1. los personajes que deberían sostener el libro hasta que llega el crimen son planos como una tabla y unidimensionales, prácticamente caricaturas; o están puestos ahí solo para que puedan hacer esto o lo otro que hace falta para que haya una después un crimen que desentrañar.

4.2. Demasiadas cosas pasan solo porque la escritora necesita que pasen para que haya un crimen de habitación cerrada y este pueda resolverse en unas pocas horas.  Otras de las cosas que pasan (el gustarse mucho de unos personajes con otros, por ejemplo) no consigue la autora que me importen demasiado.

5. El cocinero es un mago de Howards. Solo eso puede explicar su capacidad para cocinar en dos dias los cuarenta o cincuenta platos distintos – y de culturas culinarias diferentes – que se nombran en la novela, el solo! sin ayudantes ni nada. Dejando perfectos todos y cada uno de ellos.  Por cierto, hay que destacar aquí

6. la cuando menos curiosa decisión de la traductora: resulta que el libro está escrito en inglés, pero con un montón de nombres indios, principalmente de platos de comida. Y en vez de, o bien traducirlos de alguna manera, o simplemente añadir un glosario al final, añade después de cada término una explicación de su significado, inserta en el propio texto, con lo que consigue afear la narración, y entorpecer y hacer pesada la lectura. Un ejemplo:

“Kandivli me ofrecía khandvi -un aperitivo gujarati hecho con harina de garbanzos y leche ácida- y Dombivli me daba avial, un plato de Kerala compuesto por verduras variadas con salsa condimentada con coco y cuajada. Como entrantes tomé sol kadi, sopa de fruta ácida, de Mahim, y de postrelagan nu custard, tarta nupcial de crema, de Churchgate, que está tan cerca como la línea de Colaba.” (p.147)*

Como si fuera importante la composición de cada plato de la India! Por favor, que estamos en un policiaco, que mas dará si el Dombivli es de Kerala o de otra ciudad (tampoco conocemos la India como para situarnos geográficamente en ella con precisión) o si se hace con harina de garbanzos y otra cosa! Ponlo en un glosario al final, para aquel al que le pueda interesar, y no nos destroces el ritmo a los demás…

Y esto es todo. No os recomiendo que os pongais a buscar la novela por ahí para leerla, obviamente. En su lugar, haríais mucho mejor en gastar el tiempo con Marco Didio Falco y Helena, que también son novelas policiacas con toques humorísticos, pero que consiguen hacer gracia; y encima salen romanos.

Otro dia mas

* Este extracto lo he cogido del blog Elemental, querido blog, donde reseñaron el libro en su día.

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