Gravity – Alfonso Cuarón

Antes de nada, avisar: no voy a andarme con cuidado con los spoilers. Así pues, querido lector, si no la has visto, mi consejo es que dejes este texto ahora mismo y te vayas al cine a verla, y a ser posible, en 3D. La película es, ante todo, una experiencia visual descomunal, que solo puede disfrutarse en plenitud en pantalla grande. Merece la pena, hazme caso!

Bueno, ahora que, espero, todos los que estais leyendo habeis visto la película (si no lo habeis hecho, es bajo vuestra responsabilidad: avisados estais) sigo con la reseña. Como ya he comentado, la película es un espectáculo deslumbrante, hipnótico. Es la primera película en la que el 3D no parece un añadido o un adorno (mejor o peor), sino parte integral del tratamiento visual de la película, como puedan serlo el brillo o el color. Comprendería perfectamente que no se pasara en 2D, como comprendo que no pasen en blanco y negro películas en color. La inmersión en el vacío espacial que nos brinda la película es apabullante: lo mas parecido a la visión real de un astronauta que nos ha ofrecido hasta ahora un largometraje. Muy pocas películas me han impresionado tanto a nivel visual en un cine: Parque jurásico, Salvar al soldado Ryan, Avatar. Y para de contar.

Esta, y el resto de fotogramas de la película, los he cogido de http://www.digitaltrends.com/. Espero que no les moleste…

Pero no solo es un prodigio de fotografía. El montaje es soberbio, tiene un pulso tremendo, no pierde ritmo en ningún momento, y sin embargo, está rodada a base planos-secuencia largos, tranquilos, majestuosos, en los que recrearse. La cámara gira y gira junto a los astronautas, entra y sale del punto de vista subjetivo con una naturalidad pasmosa. Pero en ningún momento se vuelve frenética o acelerada, ni abusa del montaje para transmitirnos tensión o movimiento: de eso ya se encarga la perfecta y minuciosa planificación de las escenas de acción (unas cuantas) que nos brinda Cuarón.

Y la historia que cuenta? Bien, gracias. La película nos narra la lucha por su supervivencia de dos personas en una situación límite y en un entorno hostil. Sencilla y lineal, con el suficiente interés como para que no desconectes de ella ni te aburras, lo suficientemente liviana como para dejar espacio a lo que verdaderamente busca la cinta: la fascinación visual del espectador. Los dos únicos personajes son muy arquetípicos – el líder veterano, curtido en mil batallas, y el aprendiz, marcado por una Pérdida, que llegados a una situación límite, aprenderá a asumir y superar – pero están bien dibujados, en cuatro trazos básicos, y muy bien interpretados: lograr equilibrar la presencia física y la fragilidad psicológica de la protagonista absoluta, la doctora Ryan Stone, no es nada fácil, y Sandra Bullock lo consigue con creces. Es verdad que su historia de superación, con su implicita lectura religiosa, es bastante (o muy) convencional, y también es verdad que la película hubiera funcionado perfectamente sin ella. Pero está resuelta con oficio y personalidad, da pié a un par de secuencias bellísimas, y añade carga emocional a la histora. Y sin ella yo puedo pasar, pero quizá muchos espectadores la considerarían excesivamente fría o deshumanizada. Tampoco estorba, en todo caso.

Es verdad que la película no es completamente redonda. No me termina de convencer el uso de la banda sonora: creo que está un poco demasiado presente; por ejemplo, me faltan los momentos de silencio absoluto cuando la cámara “mira” a los astronautas desde Afuera, desde el Exterior. Hacia el final, algunos detalles chirrían un poco (aunque no por cierto el del desacoplamiento de la Senzhou, por cierto*). Pero nada grave, o que empañe la sensación de plenitud con la que salí de la sala de cine.

En definitiva, que me ha gustado mucho. Una gran película. Y como habreis podido comprobar, al final no he soltado ningún espoiler…

Un par de reseñas mas, aquí y aquí. Otro día mas.

*ESTO SI ES UN SPOILER Una de las críticas que he leido por ahí es que el hecho de que la doctora Ryan Stone logre, para salvarse, tanto desacoplar, como separar el módulo orbital y el de servicio de una nave Senzhou apretando botones al azar ( los botones y el manual de instrucciones están escritos en chino) es un error grosero, al ser un deux ex machina claro, sin justificación alguna. No estoy de acuerdo; aun reconociendo que está cogido por los pelos. A media película, cuando nos cuentan que la protagonista va a tener que viajar desde la ISS hasta la estación espacial china para escapar a la Tierra, porque las dos Soyuz de la ISS están demasiado dañadas como para atravesar con ellas la atmósfera, se nos dice también (a los espectadores y a la protagonista) que las Sinzhou chinas son clones de la Soyuz, y que por lo tanto, si sabes pilotar una, sabes pilotar la otra. Así, Ryan Stone – que, recordemos, pocos minutos antes ha pilotado una Soyuz – no pulsa los botones completamente al azar, sino buscando por el sector en el que recuerda que está ese botón en la Soyuz. Y por eso la escena no es absolutamente inverosimil.

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