La ridícula idea de no volver a verte – Rosa Montero

“Como no he tenido hijos, lo más importante que me ha sucedido en la vida son mis muertos, y con ello me refiero a la muerte de mis seres queridos. ¿Te parece lúgubre, quizá incluso morboso? Yo no lo veo así, antes al contrario: me resulta algo tan lógico, tan natural, tan cierto. Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo; la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo de purpurina. Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible”
Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte

Hay libros ante los que los que la mejor opción posible es, simplemente, quitarse el sombrero.

No he leido demasiado de Rosa Montero: El corazón del tártaro, que en su momento me pareció muy floja, y de la que no recuerdo absolutamente nada del argumento; e Historia del rey transparente, una fábula medieval fácil de leer y que me gustó mucho, y que he dejado y/o recomendado a todo mi entorno. No me arriesgaré a diciendo que La ridícula idea de no volver a verte es su mejor obra: en todo caso, es la mejor de los libros suyos que he leido, una de las muy buenas de su bibliografía, y un claro candidato a aparecer en las listas de los mejores libros de 2013.

Es curioso. A veces, me resulta mas sencillo explicar o saber por qué no me ha gustado una obra que lo contrario. Es como si las novelas (y las películas, y el resto de artes narrativas) fueran un poco como puzles: es fácil darte cuenta enseguida cuales son las piezas que sobran, las que faltan, las que desentonan o no encajan bien. Es mas complicado explicar el porqué es tan bonito ese puzle de 5000 piezas que luce enmarcado en la pared: mas allá del motivo que se representa, quizá sea por la armonía que producen todas esas pequeñas piezas encajando a la perfección, formando un todo en el que nada sobra ni falta.

El caso es que funciona. En realidad, el hecho de funcionar es una de las cualidades mas evidentes de una buena obra narrativa. Y también lo es en el caso de La ridícula idea de no volver a verte, que además de un libro absolutamente personal, honesto y tremendamente heterodoxo (biografía? ensayo? diario? novela autobiográfica? un poco de cada sitio, y sin pertenecer a ninguna de estas categorías) está afinado como un mecanismo de relojería.

Marie Curie

Tomando como punto de partida y eje central el diario que escribió Marie Curie a la muerte de su marido (“para no volverme loca de dolor”, escribe en el), Rosa Montero va tomando lo que le interesa de la biografía de Marie Curie – una mujer extraordinaria, por otra parte – para, en realidad, hablarnos de su propia vida, de sus propios miedos: sobre el duelo (Rosa Montero perdió a su marido, tras una enfermedad fulminante, hará unos tres años), el #LugarDeLa Mujer, el #HonrarALosPadres, el proceso creativo, la búsqueda de la felicidad… Y lo hace a través de una prosa hermosa, amigable y cercana, tratando al lector, como a un invitado al que le cogiera de la mano y le dijera: “ven, que te voy a enseñar mi casa”. Y funciona, vaya que sí funciona.

Vamos, que me quito el sombrero.

Otras reseñas del libro, aquí, aquí y aquí. Otro día mas.

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