Tres grandes clásicos que ni he leido, ni creo que lea

Aunque me considero un buen lector, hay libros en los que no me atrevo a entrar. Son para mí como montañas demasiado técnicas, que creo que están mas allá de mi nivel. Cumbres que podría atacar, quizá incluso vencer, pero probablemente, sufriendo bastante. Y no tengo ganas de atacarlas: Porque no tengo nada claro que caminando hacia esas cimas fuera a disfrutar del paisaje.

En definitiva, os presento tres grandes clásicos que no he leido, ni creo que lea nunca. Me dan demasiado miedo.

Ulises, James Joyce

Dicen que es la cumbre literaria del siglo veinte, una de las novelas mas influyentes escritas en los últimos 100 años. Irlandeses (y escritores, y lectores) de medio mundo celebran el Bloomsday cada 16 de Julio, donde imitan los actos del protagonista de la novela, Leopold Bloom. Son mil páginas, en las que se narra, ni mas ni menos, un dia cualquiera de unos tipos cualquiera en el Dublín de 1904. Que no hacen nada fuera de lo corriente: Dan clase, van a un entierro, echan una carta al buzón, beben en un bar. Todo ello, dividido en 18 capítulos en los que el autor experimenta con los modos narrativos, el lenguaje, monólogos interiores que describen el río de pensamiento… La novela acaba con un monólogo de 50 páginas sin puntos ni comas.

Y a mí me da muchísima pereza. Dudo mucho que me anime nunca con ella. Tiene pinta de ser una novela de las que exigen tiempo y concentración absoluta; y con la que o bien alcanzas cotas orgásmicas de placer lector (porque si algo tengo claro, es su calidad excepcional: pocas obras alcanzan tal grado de consenso entre los estudiosos de la literatura) o no te entra hagas lo que hagas, y me temo que yo, poco amigo de experimentos o de lecturas demasiado densas o simbólicas, caiga en la última opción.

Rayuela, Julio Cortázar

Es una de las novelas centrales del boom sudamericano, lo que cuasi-equivale a decir que es una de las novelas centrales de la literatura de la segunda mitad del siglo veinte. De caracter absolutamente experimental, a ratos surrealista, es definida por el propio autor como una contranovela, llegando a proponer al lector su lectura en el orden que le apetezca, incitando así a ser parte activa de la obra. De hecho, a lo que parece tiene partes que funcionan como un collage de textos, subtextos, y subtextos de subtextos (un poco al estilo de cuando vamos siguiendo enlaces por internet)

Solo pensar en surrealismo sin línea argumental aparente me fatiga.  Seguro que estoy perdiéndome algo grande, pero reconozco que soy bastante comodón. No creo tener la paciencia suficiente como para apreciar el placer de la experimentación pura: esta obra podría superarme perfectamente.

El hombre sin atributos, Robert Musil

Obra inacabada, que la muerte le impidió terminar. Está considerada una de las novelas mas importantes del siglo XX, y no pocos teóricos la situan como la mas importante publicada en alemania en este siglo, por encima de La metamorfosis de Kafka o La montaña mágica de Mann.También está considerada uno de los ejemplos mas extremos de “novela sin historia” o “sin narración”: en ella, los acontecimientos son mínimos, ya que se centra en desarrollar las ideas filosóficas que definen la época que vivió el autor – la primera mitad del siglo XX, con las dos guerras mundiales y el auge del nazismo (si, se recomienda escribir así, y no nacismo) en el periodo de entreguerras – a la vez que busca una comprensión profunda de la psicología colectiva que ha traido la modernidad. Durante 1500 páginas.

Solo pensar en ella me abruma. Mas que una lectura, da la impresión de ser un desafío intelectual complejo. Que puede tenerte atrapado un par de meses perfectamente. Es verdad que una lectura profunda de una obra de estas características puede ofrecer una sensación de plenitud intelectual a la que con muy pocas novelas de peripecias se llega. Pero ese tipo de lectura es costosa de alcanzar. Hay que sufrir. Y no soy un lector lo suficientemente osado, me temo.

Eso es todo. Si alguno de vosotros quiere tratar de animarme con alguno de estros tres libros, o quiere que sepamos cuales son títulos que no piensa leer jamás, tiene los comentarios a su disposición. Otro día mas.

Y por si os habéis quedado con ganas de mas, una bola extra:


En busca del tiempo perdido,
Marcel Proust. Es una de las obras mayores de la literatura de todos los tiempos, y tampoco creo que me anime nunca a leerla. Comparte con los tres libros que os he comentado arriba aquellas características que me hacen evitar su lectura: Es un libro de trama y/o argumento difuso, y de acción casi inexistente. Es un libro áltamente introspectivo; se abre “hacia adentro”, hacia el Yo del autor. Es en cierto modo experimental en sus formas narrativas, y es muy largo: en este caso, son mas de 3.000 páginas repartidas en siete volúmenes. Aunque en este caso, como parece ser que es posible leer cada volumen de manera hasta cierto punto independiente, puede que me anime a coger alguno de ellos. A ver que tal.

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